
Bueno, pues he tenido una mañana de las que hacen historia en mi corazón. Hoy he mantenido cinco encuentros con cinco mujeres que querían verme. El que lea esto puede pensar que esto, que forma parte de mi vida cotidiana, no es para comentarlo aquí por lo habitual que puede parecer en mi trabajo y en mi vida. Pero yo, que procuro disfrutar de lo cotidiano, intento no habituarme a recibir problemas de las vidas de las personas y quedarme quieta y callada. No, me niego y siempre me negaré a esto porque estoy aquí para intentar al menos que la persona que viene salga con una mínima esperanza.
El sábado, además de recibir ese precioso homenaje que organizaron los de Nuevas Generaciones de Málaga, hacía 11 años que tomé posesión como concejala en el ayuntamiento de Málaga. He tenido desde entonces muchas responsabilidades, pero siempre he estado en el Área de Bienestar Social. Y a lo largo de estos años algunos de mis compañeros me han preguntado si me había habituado a estar cerca de los problemas. Pues he aprendido mucho, muchísimo, sobre todo de la vida, pero no me he habituado y no me acostumbro a oír a alguien como se sincera contigo y te dice que ya no tiene fuerzas para seguir adelante. Me estremece cada vez que me ocurre y me sucede a diario. Pero lo que siento por dentro jamás ha provocado en mí querer mirar para otro lado. Todo lo contrario. Quizás es porque he visto con mis propios ojos a cientos de personas que han llegado muy mal y con un pequeño gesto, con una idea o con simplemente un poco de cariño, han visto de repente encendida otra vez esa lucecita que haces que reacciones y seas tu mismo el protagonista de tu nueva vida.
Y reconozco que me encuentro a veces ante situaciones duras, muy duras, pero siempre hay al menos una posibilidad para encontrar una nueva esperanza por la que seguir luchando. Digo todo esto porque con las 5 mujeres que he estado hoy han entrado a verme con sus vidas casi desechas y no es que hayan salido con todo resuelto (ojalá yo pudiera hacer el milagro), pero cada una de ellas han salido con más confianza en ellas mismas. Muchas veces, la mayoría, cuando te ves abajo y crees que no tienes más fuerzas, tan sólo te hace falta que alguien ajeno a todo tu problema te ayude a poner un poco en orden cuales son las prioridades.
Por eso creo que vivir es lo más importante que tiene la vida y anoche se lo escuché a Jesús Quintero en esas sabias reflexiones que hace sólo ante la cámara al final de su programa. Vivir e intentar que lo cotidiano te colme de felicidad. Para ellas cinco va mi post de hoy. Porque han luchadu mucho en sus vidas y se merecen una nueva oportunidad que van a tener. Y porque sé que tienen la fuerza y el valor suficiente para seguir luchando.









