El 70% de los niños pueden salvarse del cáncer


Dejo aquí este vídeo que lo dice todo. La cáncer infantil con más prevención, más investigación y , como piden hoy las organizaciones de padres de niños con cáncer de todo el mundo, un diagnóstico precoz, podemos vencerlo. Mucha fuerza desde aquí a todos los niños que luchan por vencer esta enfermedad de la que se puede salir. Un recuerdo para los que ya no están aquí porque lucharon con fuerza y no pudieron salir. Especialmente el recuerdo para Mireia y para su madre, una de las luchadoras que nos dejó el año pasado con sólo 8 años. Hay días que aún me parece verla corretear por la Plaza del Teatro Cervantes… .Ahora su madre nos recuerda cada día que toda la fuerza de Mireia se la ha pasado a ella para poder seguir viviendo sin ella.

Un reconocimiento muy especial a todas las organizaciones que trabajan en Málaga para que los niños con cáncer y sus familias puedan vivir lo mejor posible esta enfermedad: Avoi , Fundación Luis Olivares , Fundación Césare Scariolo, Fmaec y la Asociación Española contra el Cáncer de Málaga . Y aunque no es del ámbito ciudadano, sí quiero reconocer y agradecer aquí hoy la gran labor de la Casa Ronald McDonald en Málaga, porque hacen posible que muchas familias puedan estar en la Casa en momentos muy difíciles y lo hacen de una manera muy especial. Gracias a todos ellos, en Málaga se hace una labor inmensa de asistencia durante y tras la enfermedad, con los niños y sus familias.

Mucha fuerza también para los familiares que son una pieza clave en todo el proceso. Y una petición alta y clara desde aquí a todos los que tengan la responsabilidad de elaborar presupuestos en cualquiera de los ámbitos gubernamentales:  por favor, no reduzcan ni un sólo euro en investigación para combatir esta enfermedad ni para su prevención . Se pueden reducir partidas presupuestarias de otros lugares no tan esenciales como éste.

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5 minutos que pueden salvar tu vida


 

 

Mañana es el Día contra el cáncer de mama. Como cada año, leeremos estadísticas y datos sobre la incidencia en las mujeres en nuestro país. Afortunadamente un 85 % de las mujeres vencen al cáncer de mama en nuestro país. La prevención para la detección precoz a través de la autoexploración es vital en este caso. Es tan simple como que seamos capaces de dedicarnos 5 minutos de nuestro tiempo una vez al mes a llevar a cabo la autoexploración. Hay que hacerlo 3 o 4 días después de haber finalizado la menstruación. Y cuando ya se está en la menopausia, lo mejor es señalar un día en el calendario y hacer la autoexploración el mismo día cada mes. Dedicarnos estos minutos puede hacer cambiar el rumbo de nuestras propias vidas y prevenir de esta manera tan simple y sencilla que la lacra del cáncer se aloje dentro de nosotras.

Quiero hoy aquí, tener un recuerdo para aquellas mujeres que ya no están porque el cáncer de mama las venció. Y un recuerdo también muy especial para todas aquellas que están luchando en este momento con valentía y fuerza para superarlo. Mi reconocimiento a la gran labor que hacen en Málaga  las mujeres de la Asociación de Mujeres Masectomizadas porque hacen posible que miles de mujeres salgan adelante y porque nos recuerdan cada día que con energía positiva y valentía, se puede salir adelante.

Mañana a las 18 horas desde el Paseo del Parque sale una marcha solidaria contra el cáncer de mama: la Marea Rosa. Espero que muchos malagueños y malagueñas se unan a la marcha. Y termino como empecé, pidiendo que nos dediquemos 5 minutos una vez al mes. Detectar un cáncer de mama a tiempo es evitar que pueda vencernos.

 

 

Prepararte para la despedida


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Han pasado 298 días ya. En todo este tiempo no he podido sentarme delante del ordenador a escribir esto. No por falta de tiempo, sino porque mis sentimientos aún no me permitían expresarme con las palabras que quedan aquí escritas. Hace 289 días que se marchó mi padre. El 13 de Octubre ingresó en la planta de oncología de Carlos Haya para pasar unos días después a la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Civil. Hoy, 8 de Octubre, es el Día Internacional de los Cuidados Paliativos y por eso quiero, este este, mi espacio en la red, dar las gracias a todas y cada una de las personas que ayudaron a mi padre y nos ayudaron a nosotras tres, a prepararnos para la despedida. Mi padre se fue con 61 años y unas ganas de vivir de un chaval de 25. Fueron días en los que en cada momento vivimos momentos nuevos, muy duros todos ellos pero que me dejaron la experiencia de saber que es posible prepararse para morir. Fue muy difícil hacerle entender a mi padre que iba al Hospital Civil, por eso le dijimos que iba a una ” unidad de medicina interna”, ya que él sabía que allí se encontraba la Unidad de Cuidados Paliativos, de la que se entra con vida y se sale sin ella. Para una persona, en perfectas condiciones mentales, consciente en todo momento de todo, es muy duro asumir que vas allí. Recuerdo su cara cuando entramos en aquellos pasillos del Hospital Civil, y lo que me dijo ya en la habitación. ” Me habéis traído aquí para morirme, lo sé”… y yo, diciéndole que ese era el mejor lugar de todos para recuperarse lo antes posible, que la habitación era mejor que la de Carlos Haya… . La verdad es que no sabes qué decir ni como reaccionar. Lo cierto es que allí, desde el equipo de Cuidados Paliativos, nos ayudaron muchísimo a superar el trance de aquellos horribles días que precedieron a la muerte de mi padre. Con él costó un poco de más trabajo, ya que se negada a asumir la verdad de la situación, pero allí nos ayudaron a que se fuese en paz y sin darse cuenta. Tres días antes de que lo sedaran definitivamente, me dijo que tenía tanto miedo que no quería darse cuenta del fin. Y así fue, gracias a los doctores y enfermeros que lo atendieron aquellos días.

Mi agradecimiento desde aquí a todos ellos, a los que jamás olvidaré. Sin duda prepararte para morir es una tarea muy complicada, pero ellos lo consiguieron con mi padre. Un recuerdo muy especial para Manuel Franquelo, que me ayudó a mí personalmente muchísimo en esos días y que procuró que mi padre sufriese lo menos posible. Y otro abrazo inmenso desde aquí para Rosa Rojo, amiga que al haber pasado por una situación parecida, me ayudó de una manera muy especial con sus consejos y su aliento permanente. Y gracias de corazón a Juan Antonio Torres que hizo lo imposible para arrancar cada día a mi padre una sonrisa en Carlos Haya . Uno está preparado para la vida, pero saber prepararte para la muerte es, sin duda, una tarea de las más complejas que conozco.

Get back . Gracias, de corazón


Hasta hoy no he podido sentarme para entrar aquí, en este lugar en el que, sabéis los que entráis en él, que es como el cajón del fondo de mi alma algunas veces. El sábado a las 7.01 h. de la mañana se marchó mi padre. Las horas previas fueron, sin ninguna duda, las más duras de mi vida en mis 40 años de edad. Estos 50 últimos días de mi vida que han finalizado con la muerte de mi padre,  han sido también días en los que he vivido tantas emociones tan diferentes unidas, que es imposible describirlas con palabras. Tampoco puedo describir el momento más duro, su marcha. Eso hay que vivirlo para saber lo que se siente. Por eso hoy lo que quiero hacer es dar las gracias a toda mi familia y a las personas que más nos han ayudado en estos 3 años desde que a mi padre le diagnosticaron el maldito cáncer que se lo ha llevado con 61 años recién cumplidos, y especialmente a los que han estado a mi lado en estos últimos 50 días.

Y quiero empezar por mis hermanas porque juntas, las tres, hemos tenido que afrontar algo absolutamente nuevo para nosotras. Porque aunque sabíamos que más pronto que tarde íbamos a tener que pasar por esto desde que a mi padre le diagnosticaron el cáncer, cuando han llegado los momentos más duros, hemos estado muy unidas, tomando decisiones muy difíciles las tres y más unidas que nunca. Nosotras somos muy diferentes en caracteres, y, aunque suene raro lo que voy a decir, me ha gustado nuestra unión en estos días tan complicados y de tanto dolor que hemos compartido en todo momento, y que no nos ha paralizado, ya que teníamos que ir tomando decisiones a medida que iban pasando las horas previas al adiós de mi padre. Por eso, hoy más me nunca, me siento muy orgullosa de mis hermanas, Carmen y Ángela. Las tres hemos estado dándole a mi padre todo el amor que teníamos hasta el último suspiro, hasta el final. Hemos podido decirle muchas veces estos días lo mucho que lo queríamos y hemos estado tratando de que se marchara en paz y sin dolor, evitando al máximo ese sufrimiento final al que él tanto miedo tenía. Y esto nos ha servido para estar más cerca las tres. Carmen con su genio y su fuerza , Ángela con su ingenuidad y su dulzura,  y yo, como soy yo, con mis defectos y mis virtudes, las tres cambiábamos la cara cuando entrábamos en esa habitación y sacábamos cada día mas fuerzas para darle más cariño . Es duro, pero es como lo siento hoy.

En segundo lugar  quiero  reconocer y agradecer a sus hermanos su dedicación en estos 50 días, a todos, a los cuatro, pero especialmente a mi tía Carmita que, una vez más ha desprendido ese cariño tan protector y tan tierno que sólo ella sabe dar. Y ella es la que más difícil lo tiene ahora porque mi abuela, que acaba de perder a su hijo, vive con ella. Por eso quiero desde aquí agradecerle todo lo que ha hecho por  mi padre, ahora en su final y durante su larga enfermedad. Cuando mi padre ya no podía comer, sólo quería las manzanas asadas de su hermana que sí se las comía. Cuando quería levantarse y ya no podía ser porque no tenía fuerzas, era mi tía la que siempre tenía una palabra para conformarlo. Cuando sólo le funcionaban sus pulmones para poder respirar, ella era la que estaba presente cuando lo lavaban… Cuando llegamos a Parcemasa y ella y mi abuela quisieron ver a mi padre para despedirse de él,  las últimas palabras de cariño antes de cerrar el féretro, cuando a nosotras ya no nos quedaban más fuerzas , fueron ese ” adiós cariño” que jamás podré olvidar. Y también quiero agradecer al resto de sus hermanos, Baldomero, Paco y Juanma, que han estado estos 50 días al pié del cañón ayudándonos y dándole mucho cariño a mi padre. A sus tías Pepita y Marisol que han estado por el hospital visitándolo. Gracias  a sus primos, Mari Carmen, Daniel , Maruchi ,  y a sus sobrinos María, Marta, Amparo y Pablo que han ido a estar con él durante estos 50 días.

Y a mi abuela… que ha estado con 85 años al pie del cañón con su hijo, estando a su lado el máximo que sus fuerzas le han permitido. Ahora, tenemos que sacar fuerzas para animarla a ella, aunque debo confesar que no tengo palabras para darle consuelo. Lo más duro del mundo es que una madre pierda a su hijo y ella, aún no puede entender como no se ha ido ella antes… no lo entiende ella, ni yo. Trato de ponerme en su lugar porque ya soy madre, y el dolor mío se multiplica por mil… p ,ero yo sí tengo a mi hijo y espero marcharme antes que él. A ella ya le falta su hijo Salvador y aunque tiene cuarto hijos más, es insustituible el que ya no está. Mi abuela me esta dando una lección magistral estos días, porque aún con ese dolor que siente tan inmenso, sabe estar en su sitio, y a tiene una fortaleza que admiro profundamente.

Gracias a todos y cada uno de los amigos que han  pasado por el hospital: Antonio, María José, Paco, Adolfo, Rafi, Pedro,…y creo que no se me olvida ninguno. Gracias a Juan y a Juanma, uno amigo mío y el otro voluntario de la Asociación Española contra el Cáncer que se ha hecho en estos 50 días amigo de mi padre. Cuando ves como hay personas que generosamente dedican su tiempo a tratar de arrancar una sonrisa a una persona que casi no tienen fuerzas para vivir, es cuando te das cuenta de que afortunadamente, esos valores de la entrega a los demás existen y se hacen realidad detrás de cada una  de esas sonrisas.

Gracias a todo el equipo de la planta tercera del pabellón A de Carlos Haya “Oncología”, a todos desde las personas que entraban a ordenar y limpiar la habitación de mi padre hasta las enfermeras y enfermeros, auxiliares y celadores. Gracias  también a las personas que están atendiendo a los familiares en el bar de Carlos Haya porque nos han animado en cada momento cuando apenas teníamos apetito por lo que estábamos viviendo.

Gracias a sus dos doctoras, a Inmaculada Alés, su oncóloga que ha estado estos 3 años y medio tratando a mi padre y que ha sido guía y su máxima autoridad en estos últimos días. De Inmaculada quiero resaltar su humanidad. A un médico se le exige que haga bien su trabajo, pero cuando además lo hace, como ella lo ha hecho, con tanto cariño y comprensión, merece que sea agradecido. Recuerdo ahora como a principios del mes de Noviembre al salir de estar viéndolo en la habitación, nos dijo a mi tía y a mí que se estaba acercando el final, y lo hizo con los ojos llenos de lágrimas. Esas lágrimas y esa forma tan especial de hablarle a mi padre, jamás podré olvidarlas y no tendré como agradecerlo. Y su otra doctora en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Civil  ha sido Susana Pascual. Junto a ella he vivido los momentos más duros,  y ella ha sido la que nos ha ido diciendo en cada momento cuáles iban a ser los cambios que mi padre iba a sufrir hasta el inevitable final. De Susana, con la que hemos tratado menos tiempo pero ha sido muy intenso, quiero destacar su manera tan dulce de decir esas cosas tan duras y tan difíciles de digerir, y también su mirada cuando destapaba a mi padre para ver como estaba . Esa mirada tan tierna jamás se la había visto a nadie nunca y menos hacia una persona que realmente acababa de conocer.  Y a Susana quiero agradecer también que me advirtiera sobre las últimas 80 horas de vida de mi padre, y aún advertida y habiéndome dicho ella que iba a ser inmensamente duro, hasta que no lo he vivido, no he podido comprobar cómo es ver morir a un padre de esa manera.

Y ya casi termino agradeciendo también a las personas que no me han dejado de apoyar en ningún momento. Sobre todo a mi madre que sé que ha sufrido mucho con todo esto y que ha estado atendiendo a mi hijo casi las 24 horas durante estos últimos 50 días. Mi madre sé que ha sufrido mucho todo esto en silencio, sacando fuerzas para ayudarnos a nosotras, sus hijas y a sus nietos.  Y gracias  a mis amigos, a Boxó, Isa, Martín, Rosa, Raúl, Juanma, Víctor, Jota, Elías, Gemma, Adela, Carlete,  Patricia, Edu… que han estado ahí muy cerca de mí, dándome palabras de aliento cuando me hacían falta. Especialmente quiero agradecer a Martín que , el día del funeral, se encargara de estar con mi hijo haciendo que pasara una agradable tarde en el zoo de Fuengirola. Y quiero dar las gracias también  a todas y cada una de las personas que a través de este blog y de las redes sociales han estado pendientes en todo momento de la evolución de mi padre y me han estado dando mucho cariño y mucha fuerza. Para que luego digan que las redes sociales son frías… yo sé ahora más que nunca que no lo son.

Y a mi hijo también quiero darle las gracias porque sin darse cuenta es ahora mi mejor consuelo. El hace que regenere las fuerzas para salir adelante. La vida sigue y el que más ha perdido es mi padre que nos ha dejado. Ahora, después de lo vivido, sólo quiero seguir viviendo como siempre lo he hecho, con optimismo, con ganas de cambiar aquello que veo injusto y no me gusta demasiado,  y disfrutando de los pequeños momentos que en realidad son los que me hacen más felices. Mi padre me deja como herencia ese optimismo y esas ganas de vivir que ha tenido siempre y que contagiaba a los que tenía a su alrededor, me deja parte de su pasión por la música, y la entrega por el trabajo que lo caracterizaban. Y… tengo que terminar este post con música porque así recordaba él los momentos y a las personas. Así que dejo otra de The Beatles, otra de sus favoritas. Gracias a todos, de corazón.

Gracias eternas, gracias por tanto cariño


Escribo desde la habitación 324 del Pabellón B de Carlos Haya. Hoy nos marchamos. Llevamos aquí con mi padre 27 días y aunque mis hermanas y yo hemos decidido enviar una carta de agradecimiento a los medios de comunicación , quiero dejar aquí un testimonio de profundo agradecimiento por las atenciones y el inmenso cariño que le han dado a mi padre y a nosotras todos y cada uno de los profesionales que forman el equipo de la planta tercera de Oncología de Carlos Haya. Hemos estado en otras plantas esos años en las diferentes intervenciones que le han tenido que hacer a mi padre, pero sinceramente , la humanidad y el cariño que regalan todos aquí es incalculable y no sé como agradecerles todas esas sonrisas, esos apretones de mano, esas palabras que te calman cuando la desesperación te empieza a llegar y…tantos otros gestos en momentos muy difíciles y muy duros. Es ley de vida que tu padre y tu madre se tengan que marchar, pero cuando te toca…que difícil es de asumir y de aceptar. Por eso, y porque en estos pasillos siempre hay alguien con los ojos hinchados de llorar y siempre hay alguien del equipo que se acerca , te calma y hasta te da un abrazo sin apenas conocerte , pero sobre todo por el cariño y el amor que le han dado a mi padre aquí quiero dar las gracias con todas mis fuerzas. Aquí cumplió mi padre 61 años el día 20 de Octubre y nunca podré olvidar como ese día , todas las personas del equipo que entraban en la habitación, le arrancaban una sonrisa a mi padre. Quiero agradecer también todo lo que su oncóloga , Inmaculada Alés, está habiendo por el . Hoy me han impresionado sus ojos llenos de lagrimas mientras hablaba conmigo fuera en el pasillo. Esa humanidad me ha impresionado para bien muchísimo. Y también agradecer a Juanma y José Luis, dos personas excepcionales también, que han estado viniendo cada dos días como voluntarios de la Asociación Española contra el Cáncer y que también han sido capaces de arrancar sonrisas a mi padre . Y no que quiero olvidar de Juan Antonio Torres. Lo he conocido en Twitter y es el jefe de la junta de personal del hospital. Juan ha estado también junto a mi padre y junto a mi todos estos días , muy pendiente de todo y dándole a mi padre dosis de cariño y de energía . A todos los enfermeros y enfermeras, auxiliares , celadores de esta planta que no nombro uno por uno para no olvidar a nadie. Ahora nos marchamos a la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Civil y si el equipo tiene solo la mitad de humanidad que el de esta planta, será una nueva experiencia vital que no podré olvidar y que nunca tendré manera de agradecer. Gracias eternas, gracias por tanta humanidad.

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#Sumatealrosa contra el cáncer de mama


Hoy, en el Día Internacional de Lucha Contra el Cáncer de Mama, tan sólo dos mensajes. Uno para todas nosotras, para que nos cuidemos, para que nos hagamos las mamografías cuando nos toca y llevemos a cabo la prevención necesaria para evitarlo. Más de 22.ooo mujeres son diagnosticadas cada año en nuestro país cada año. Y otro mensaje cargado de mucha fuerza, cariño y esperanza para todas aquellas mujeres que lo tienen y que están en proceso de recuperación. Se sale y es muy importante que mantengamos arriba el ánimo y la ilusión por salir adelante. Hoy muchas nos sumamos al rosa , porque la fuerza de muchas, es la esperanza de muchas otras.