Recrearse en la tragedia

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He tardado unos días porque me resistía a escribir un post sobre la actitud de todos los medios de comunicación, todos. No imagiba jamás que iba a hacerlo. Me considero una persona casi adicta a los medios en todas sus manifestaciones posibles. Leo cinco periódicos diarios, escucho los informativos de radio y procuro ver algín telediario cada día si me da tiempo. Además sigo las últimas noticias por la red, estoy suscrita a la última hora de El País digital y  procuro ver cada dos horas si puedo los teletipos. Además de tener que estar informada por obligación, reconozco que me gusta estarlo, es decir, que devoro la noticias, los reportajes y los artículos de opinión también porque para mí es un pequeño placer de cada día.

Llevo varios días indignada con todos los medios en general, con unos más que con otros, porque veo que cada día van recreándose un poco más en la tragedia del MD-82 que se estrelló el miércoles pasado en Barajas provocando la pérdida de muchas personas. No sé si es porque llevo dedicando más de 20 años a la lucha por conseguir la igualdad de oportunidades para todos, o es simplemente porque me parece deplorable que alguien pueda recrearse en el dolor de otro. No lo sé, pero cada vez que abro un periódico estos días y me encuentro con otra historia más, con esas crónicas que te cuentan con detalle que esas personas tenían sus propias vidas o veo estupefacta como los reporteros dan información a los familiares de las víctimas que aún esperan saber que ha pasado con el cuerpo de su famiiar, cada vez que lo veo me recorre una sensación de rabia y de impotencia que me indigna demasiado.

Me suele pasar con los asuntos en los que tengo la suerte de trabajar. Puedo poner más de mil ejemplos de cómo se trabaja durante años para intentar mejorar las condiciones de vida de los que menos oportunidades tienen y el reflejo en los medios de comunicación es mínimo y, de pronto, algún desgraciado suceso con alguna de esas familias hace que salte la llama del morbo o todos los periodistas quieran saber sobre la vida íntima y personal de un menor, por ejemplo, con el que llevamos años trabajando desde los Servicios Sociales y que ahora es retirado de su hogar. O en esta misma feria, que acaba de terminar, me entrevistaban en una radio y me preguntaban por la situación de los mayores en Málaga, cuando de repente al locutor se le ocurrió preguntarme si se había dado este verano de nuevo algún abandono de alguna persona mayor en alguna gasolinera de la ciudad. Como no me gusta mentir, me limité a contestar tan sólo con el número de casos que se han producido. Eran las tres de la tarde y a las cinco ya me llamaban desde las agencias de noticias y desde los informativos de algunas cadenas nacionales para tomarme declaraciones y para que relatara las vidas privadas y el dolor de esas personas mayores abandonadas. Querían el morbo en bandeja.  Por supuesto que no hice ninguna declaracióin al respecto. Todo esto me hace pensar que se practica ahora una especie de sadoperiodismo en el que se mezcla un poco de todo. Y cuando se tiene la importante responsabilidad de informar y trasladar lo que sucede a los demás no vale todo.

Igual que en política no vale todo. Observo también estos días cómo algunos representantes políticos de mi partido intentan sacar rentabilidad política a la tragedia. Y eso es igual de indignante y de injusto. Hoy habrá comparecencias en el Congreso de los Diputados y es entonces cuando, tras escuchar las explicaciones oficiales, debemos dar una valoración. Esa es mi manera de pensar, ya que de la otra manera, y con el Consejero de Sanidad de Madrid junto a una de las supervivientes ante las cámaras, hemos dado la sensación de estar sacando tajada de un desgraciado accidente que nadie planeó. Ahora por supuesto que hay que pedir diligencia y eficacia en las investigaciones sobre todo por todos esos familiares que esperan pronto saber lo que ocurrió. Espero que acabe pronto todo esto y que el sadoperiodismo deje de practicarse en nuestro país.

De “Sabor a mí” a “90 millas”

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Confieso que tengo ídolos. Quizás soy un poco vulgar pero no me importa. La verdad es que tengo ya pocos, algunos se me han ido cayendo a lo largo del tiempo, me defraudaron por algún u otro motivo. Pero aún me quedan algunos. Y tengo que relatar aquí lo que sentí la noche del pasado domingo cuando Gloria Estefan salió al escenario en el concierto con el que nos deleitó en Marbella.  Comenzaron los Miami Sonund Machine abriendo el gran espectáculo y, poco a poco, despacito, fue saliendo ella. En ese mismo instante se cumplía uno de los sueños de mi vida: escuchar y disfrutar de Gloria Estefan en directo. Lo que sentí cuando comenzó a cantar no puedo describirlo aquí. Emoción, mucha emoción. No me lo podía creer y estaba viviendo en esa calurosa noche de agosto un momento que jamás podré olvidar. Y confieso que Gloria Estefan es uno de mis ídolos. Ya lo era antes del concierto pero ahora puedo compartir opinión con todos aquellos que la han vivido en directo. Y consiguió que durante dos horas se me olvidara el resto de mundo. Y nos regaló sus mejores canciones sin olvidarse de sus mejores temas de los 80 que la llevaron a la fama internacional. Si tuviera que definirla con sólo una palabra lo haría con un sustantivo: talento. Adémas mujer carismática, inteligente, polifacética, solidaria y que desprende una energía positiva que la transmite no sólo a través de sus canciones, sino también en Las aventuras de Noelle. Allí, siempre junto a ella Emilio, su principal valedor que tomaba fotos desde las esquinas del escenario. ¿Quién le iba a decir,  cuando en 1973 coincidieron en una boda y Emilio que tocaba en la orquesta que amenizaba la velada pidió a Gloria que cantase “Sabor a mí”, que iba a acabar convirtiéndose en el símbolo internacional de la música latina con alrededor de 90.000.000 discos a nivel mundial?. ¿Quién iba a pensar que aquella niña cubana que pasaba las horas con la guitarra para matar el aburrimiento en Texas iba a convertirse en una de las madres del pop latino? Es la cantante que más discos ha vendido de todo Latinoamérica y una de las 20 que más ha vendido en la historia de la música mundial.  Y en el concierto nos presentó a su hija, Emily Mary Estefan. Con sólo 10 años subió al escenario y nos deleitó, mientras Gloria se cambiaba de ropa, con una pequeña exhibición de guitarra eléctrica para pasar poco después a hacer un solo de batería que dejó a todo el auditorio con la boca abierta. Una más para la factoría Estefan. Jamás podré olvidar las dos horas mágicas que viví. !Cuanto talento y cuantas ganas de vivir nos regaló Gloria! Gracias porque a través de la música se hace también felices a las personas. Y gracias por derrochar tanta fuerza, que de vez en cuando, cuando estoy un poco desgastada, me repongo escuchando esas bonitas canciones cargadas de sentimientos. Ahora puedo también cerrar un instante los ojos y recordar la apasionante experiencia de haberla disfrutado en directo.

Mientras tanto

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Ya casi acaba la Feria. En Málaga cuando acaba la feria hay unos días de letargo, de una calma que a veces da hasta un poco de rabia. Pero entre el fin de la feria y el 1 de septiembre se produce en Málaga un espacio en el que parece que todo va un poco más despacio. Comenzaremos el curso que se prevee, como siempre, con muchísimo trabajo. Y hasta entonces veremos marcharse a este mes de agosto que ha estado lleno de sobresaltos, de contrastes, de muchas alegrías y de algunas penas también. Ya sabemos quien será el próximo vicepresidente de Estados Unidos porque deseo vivir en persona el triunfo de Obama en las elecciones estadounidenses. Hoy ya tenemos más medallas en las olimpiadas de Pekín. Hoy ya conocemos un poco más de cerca a los pasajeros que perdieron sus vidas en ese maldito avión y eso me entristece más. Prefiero no saber las historias de sus vidas porque no soporto que me entreguen por capítulos los dramas de las personas. Prefiero que pronto acaben las investigaciones sobre la identidad de las personas que fallecieron para que sus familias puedan comenzar a asumir su pérdida, a vivir sus duelos. Mientras tanto, estarán muy nerviosos y con mucha ansiedad y esto les llevará a intentar buscar rápidamente a los culpables. Y digo todo esto porque desgraciadamente me ha tocado vivir dos accidentes aéreos y hemos tenido que atender a las familias. En uno de ellos, un avión privado que desapareció en el Atlántico cuando llegaban a Madeira, vivimos además la angustia de no saber nada más, de no encontrar absolutamente nada de aquella familia de Teatinos que nos deleitaba con sus helados en La Fenicia. Por eso, espero que pronto identifiquen a esas personas para que así la espera sea lo más corta posible. Y espero también que no se busquen culpables equivocados, que no se adopten posturas radicales llenas de dolor que hagan que se tomen decisiones inadecuadas. Tiene que haber transparencia en estos momentos, pero también hay que entender que una tragedia de tal magnitud conlleva unas investigaciones minuciosas que tardarán un tiempo. Y así de claro hay que transmitírselo a los familiares que esperan impacientes saber lo que ocurrió. Mientras tanto acaba la feria, se va este agosto con tantos días de terral y con tantos sobresaltos y contrastes. Mientras tanto miles de afortunadas personas acaban sus vacaciones. Mientras tanto espero que la Rusa vuelva de su viaje y que el Alemán deje de quejarse de sus vacaciones forzosas. Mientras tanto volveré a tomar café con la Librera y la Filipina para que me cuenten lo difícil que es poder donar óvulos o a desayunar mientras escucho sus sabios consejos. Mientras tanto seguiremos comprando muchos más polos de limón. Y si nos dejan descansaremos unos días y disfrutaré de ese pedacito de vida que me echa de menos.

Demasiados contrastes

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Llevo varios días sin escribir por la vorágine de la Feria. Estamos viviendo la Feria un año más. Será ésta la Feria número treintaiseis que viva y la décima desde mi responsabilidad municipal. Durante casi diez días viviremos en una ciudad que se transforma y se convierte en un lugar donde el encuentro, la diversión y la evasión toman las calles del centro histórico, llenan las casetas del Cortijo de Torres y los tendíos de La Malagueta. Para el que la puede disfrutar cuando quiere y como quiere es, sin duda, una de las mejores fiestas de España, pero para el que tiene que trabajar como es mi caso se hace un poco larga. Dicho ésto tengo que decir también que los mejores momentos, los más emotivos, los más ilusionantes e inolvidables de mis últimos diez años los he vivido en El Rengue, ese lugar diseñado exclusivamente para que las personas mayores que no pueden acudir a la Feria de otro modo, lo hagan y puedan disfrutar también de unos momentos de diversión después de lo mucho trabajado durante toda una vida. Esos momentos me dan mucha fuerza para seguir adelante durante el resto del año.

Y esta Feria es para mí una Feria de contrastes. Compagino los actos de Feria con las visitas al hospital. Demasiados contrastes. A veces me cuesta cambiar de registro tan rápido. Como dice un amigo mío que decía su abuela, nunca sabemos hasta donde somos capaces de aguantar. Hoy estoy feliz porque me confirman que las personas que me importan que están en el hospital van saliendo adelante, poco a poco, cada uno con unas expectativas diferentes, pero están saliendo adelante. Hoy sonreía la doctora canaria que me tiene cautivada porque es dura y dulce a la vez. Hoy esa gran madre se seca ya las lágrimas (¿de dónde habrá sacado tantas?) para suspirar y asimilar que ahora toca luchar. Y sé que ha sido, es y será la pieza clave que le dará a ella más fuerzas que nadie para salir. Hoy también sé que saldrá, que será todo lento, pero seguro. Hoy ese ángel que voló desde México para estar cerca de ella tenía otra mirada y desprendía más luz. Y hoy ella tenía mucha más fuerza, me apretaba más fuerte la mano y me dijo que me quería al despedirse de mí. Ah! Y me volvió a pedir un polo de limón.

Hoy una de las personas que participó en mi creación está un poco más sereno porque tendrá un tratamiento y sabe que tiene también que colaborar para que todo salga bien. Hoy me di cuenta también de que la Filipina es también mi amiga porque noté su cara de ilusión y de cariño cuando le dije que poco a poco salíamos adelante. La Filipina es de esas personas que conoces un día y te marca, te cautiva con esa mirada azul y ese saber estar que deja a siete personas sin palabras mientras rellena una hoja de reclamación con una elegancia y una educación exquisita. Está claro que en Mariano han cambiado muchas cosas, pero han perdido lo más importante que era un símbolo del propio Mariano que se marchó y dejó sólo su nombre. Hoy termino este post, tras una noche en la que he vivido una experiencia personal inolvidable, con muchos contrastes, mientras escucho y veo de reojo mientras escribo las imágenes de la tragedia en Barajas. Y escucho a una abuela que desde Las Palmas explica que en el avión viajaban dos de sus hijas y su nieto de un año y de fondo el murmullo de los jóvenes que disfrutan de una tarde más de feria en la Plaza del Teatro Cervantes. Demasiados contrastes.

Paul y Joanne

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Más de 50 años juntos. Más de la mitad de toda una vida llevan juntos Paul y Joanne, algo absolutamente extraordinario en un mundo tan superficial, tan efímero y tan extravagante en el que se mueven las grandes estrellas del cine universal. Pero es que, como buena admiradora de Paul Newman (¿hay alguien que no lo es?), estamos ante una gran persona, una persona excepcional. Dicen que las grandes estrellas y los grandes genios  son personas excentricas, endiosadas y egoístas. Yo no lo sé. Si esto es así, en  Newman tenemos la excepción a la regla. Algún analista político estadounidense ha llegado a comentar que estamos ante una persona con los valores tan firmes, tan honesto y con las ideas tan claras que podría haber sido un buen Presidente de EE.UU..  Lo que tengo claro es que me gustan las personas así. Ha dedicado buena parte de su vida a luchar por la paz y el desarme en un país en el  se dedican algunos a provocar conflictos bélicos para imponer su hegemonía en el orden mundial. Newman ha practicado además una dulce monogamia, amando y permaneciendo junto a Joanne más de 50 años. Ahora ha dado otra gran lección de humanidad. Ha pedido retirarse a su casa junto a ella para pasar en la intimidad del hogar los últimos días de su vida. Otra muestra del equilibrio personal y mental de una persona que sabe que se va y reacciona con un calma y una sensación de paz que me hace pensar  que está rozando la perfección o entrando directamente en el nirvana, si es que ya no lo está. Y Joanne, tantas veces cuestionada por su físico, tantas veces munisvalorada por quienes tanto han deseado una mirada o un gesto de Newman, ha estado ahí siempre con una elegancia arrolladora, con una forma de amar que ha hecho posible que Newman tenga en ella no solamente a una mujer, una esposa o una compañera, sino también una extensión de su yo en una simbiósis casi perfecta.   Paul y Joanne viven inmensos en una complicidad tan grande que son uno parte del otro y viceversa. Y hay miles de parejas anónimas así, que tienen este gran privilegio, que al final se convierte en una forma de vida en el que existe una persona que completa tu vida. Esa forma de amar te hace más grande como persona y estoy segura de que Paul sin Joanne sólo hubiese sido un gran actor con una cara angelical. Paul con Joanne es uno de los mejores actores de la historia del cine y, sobre todo,  una persona inmensa en todos los sentidos. Estoy segura de que los momentos que le quedan por vivir juntos los vivirán en paz y darán otra lección vital.

A Nicolás CASTELLANO

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Sólo con escuchar a Nicolás te puedes imaginar como es esta persona que cambió toda su vida aquí, renunció a ser Obispo de Palencia y se fue a vivir a “su palacio”, una chabola más del Plan 300 en Santa cruz de la Sierra (Bolivia). Ahora hace un año y unos días que tuvimos el privilegio de estar allí, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, Rafael Fuentes en representación del grupo socialista, Pedro Moreno por el grupo de Izquierda Unida y yo. Tengo miles de fotos y algunos videos, pero rescate este de You Tube en el que se puede percibir sólo una parte de la grandeza como ser humano de Nicolás CASTELLANO. Este post se lo dedico a Carlos Vara y a Luisa, que me presentaron a Nicolás Castellano en una cena que jamás podré olvidar y al resto de médicos, enfermeros y voluntarios de Málaga que cada año dedican sus vacaciones a realizar intervenciones quirúrjicas en el Hospital Virgen Milagrosa del Plan 3000 en Santa Cruz de la Sierra  (Bolivia) y a todos los que aquí en España y allí en Bolivia forman la gran familia de la Fundación Hombres Nuevos que dirige Castellano.

Un pedacito de vida

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La semana ha comenzado con el humor de mi hijo revuelto. No sé muy bien por qué. Aún no habla bien, sólo balbucea algunas palabras sueltas y casi todo me lo dice con la mirada y los gestos. A veces tengo la terrible sensación de no estar haciéndolo bien como madre. Y esto  me atormenta demasiado. Procuro pasar con él todo el tiempo que puedo, pero mi tarea tan absorvente hace que pase muchas horas separada de él.  Soy consciente de que ésta es la situación de millones de mujeres en nuestro país y de miles de madres solteras que, como yo, intentan conciliar la vida laboral y familiar. Afortunadamente tengo ayuda, otras ni siquiera eso. Ahora, en agosto, casi ninguna guardería está abierta y eso hace que todo sea un poco más difícil. Está mi madre, que es un apoyo imprescindible y que pasa muchas horas con él. Cuando decidí ser mamá, me plantee todas estas situaciones y sabía que iba a ser algo complicado, pero la recompensa es tan grande, tan infinitamente bonita, que todo esto se supera con relativa facilidad. Ahora tengo el privilegio de no ser yo la que importa, de estar en un segundo plano, de relativizar todo lo demás, porque tengo a mi lado a la persona que me da fuerzas para sobrellevar todo lo que me encuentro fuera cada día. Es un pedacito de vida hecho persona. Ahora, además, puedo compartir este privilegio con una persona muy especial que ha llegado a mi vida casi sin avisar y que le da a mi hijo mucho amor también.  Ahora que estoy viviendo momentos difíciles es cuando me doy cuenta de lo importante que es tener un pedacito de intimidad para estar algunos momentos en paz. Sólo de esa manera se completa la vida. Y con tu familia, con tus amigos (que me dí cuenta ahora de que son poquitos los que tengo de verdad), y con un paseo en coche hasta Nerja un sábado por la noche o compartiendo un helado de melón, papaya y mango (“eres intensa hasta para elegir el sabor de los helados Mariví”), mientras me llama rubia de bote, junto a una estatua de tamaño Real de Alfonso XII en el Balcón de Europa mientras tarareamos la melodía de Verano Azul. También hay paz al poder leer la prensa dominical, con todos sus suplementos, mientras desayunamos y comentamos cuál de las entrevistas nos parece más interesante. Todo esto tan simple, tan sencillo es lo que me hace ser un poco más feliz cada día.  No necesito nada más.

Gracias

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Hoy sólo quiero dar las gracias a las casi 250 personas que han reaccionado ante la petición de plaquetas para ayudar a salvar la vida de una persona. Unas ya han donado, otras lo harán la semana próxima, otras no pueden donar y se han ofrecido a ayudar de otra manera, apoyando a la familia, a los amigos o simplemente me han dejado el teléfono por si necesitamos algo. Es una de las formas de solidaridad más pura que existe. Gracias a todos ellos que, sin conocernos han llamado desde Valencia, Bilbao, Madrid, Vitoria y Logroño. Gracias a la nuevas redes sociales que, como se puede comprobar hoy tienen una gran utilidad también ante momentos de extrema dificultad. Tan sólo en 24 horas hemos conseguido plaquetas para casi tres meses y ya tenemos donantes preparados para después. Gracias a esas dos personas que han venido desde varios cientos de kilómetros para estar aqui, un poco más cerca. Se pone de manifiesto hoy más que nunca que las personas somos más solidarias de lo que se piensa. Cuando ella salga de todo esto, podrá leer este post y se dará cuenta de cuantas personas la ayudaron a salir adelante.

La lucha por la vida y el polo de limón

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En este momento habrá miles de personas en las Unidades de Ciudados Intensivos de los hospitales de toda España. Todas luchando de alguna manera por salir adelante, todas con la esperanza de salir y volver a la habitación de la planta de la que algunos salieron. Otros entraron directamente ahí. Unas enfermaron y se pusieron peor. Otras tuvieron un accidente. Otras enfermaron de pronto y ahora, sin saber muy bien por qué, se ven en una habitación de aislamiento en la UCI de un hospital intentando con todas sus fuerzas salir de ahí. Y algunas además se pasan horas pensando y deseando que llegue la hora de la visita para que alguien le traiga su polo de limón. Y preguntamos al doctor si es posible que se coma un polo de limón. Y ella contundente, casi sin poder hablar, levanta la voz y dice que sí, que todos los médicos le dieron permiso para comerse un polo de limón. Lo necesita, ese polo de limón además de refrescarle, le recuerda que estamos fuera, que la vida sigue y que hay que luchar con todas las fuerzas del mundo para salir adelante. Cuando salga de ahí, y deseo con toda la fuerza de mi alma que así sea, le prometí hoy que iremos con ella a un kiosko a comer todos los polos de limón que podamos. Cuando todo esto pase algunos sabremos un poco mejor lo importante que es estar juntos y unidos para tener más fuerzas para afrontar las dificultades extremas que la vida te pone por delante sin previo aviso. Cuando todo lo que hoy estamos viviendo lo recordemos, sabremos valorar mejor el hecho tan simple de desear y de comer un polo de limón. Cada día recibimos lecciones nuevas y la mía de hoy es muy simple: por encima de todas las cosas y ante las situaciones extremas, la calma siempre tiene que estar presente porque seguro que a tu lado alguien necesita un poco de paz para estar mejor.

¿La crisis? ¿Qué crisis?

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Prometí a un buen amigo que no iba a hacer mítines políticos desde aquí. Y prometo no hacerlo, pero sólo una reflexión sobre lo que vivo y lo que observo. Desde aquí, desde Bienestar Social, casi hemos multiplicado por dos en lo que llevamos de año las ayudas económicas de emergencia de apoyo a las familias. Llegan familias a los Servicios Sociales que nunca antes habían tenido que recurrir a una ayuda. Ahora vienen para decirnos que el día 20 del mes ya no tienen dinero para comprar comida. Ahora vienen para decir que llevan tres meses sin poder pagar la hipoteca y que el banco ya les avisa de un posible embargo. Ahora llegan al comedor de Santo Domingo familias de otro perfil, o envían a almorzar a los niños. Esa realidad yo la estoy viviendo en primera persona. Detrás de cada resolución que me pasan para firmar, una familia, nombres propios, historias reales que se pueden palpar. Familias en las que entraban dos sueldos y en las que ahora sólo entra uno porque el papá que trabajaba en la construcción, ahora se quedó sin trabajo.

Y por otro lado, salgo a la calle a pasear y veo todos los restaurantes llenos, los bares como siempre, y muchas personas por todos lados. Algunos son turistas, pero muchos no lo son. Por eso, al vivir esas dos realidades tan diferentes me planteo si la crisis también discrimina y afecta sólo a unos pocos o, quizás, lo más duro está aún por venir. No lo sé. Espero que no sea así. Y espero que desde todos los ámbitos se adopten las medidas necesarias para evitarlo. No me gustaría que sucediera que los que ahora están rozando el umbral de la pobreza se conviertan en aún más necesitados cuando acabe todo esto y se acentúen aún más las diferencias.