El placer y la tranquilidad: todos contra el SIDA


 

Cuando conocí a Milagros y la tuve delante de mis ojos, pensé que nunca iba a vivir una situación más dura. Desde aquel mes de julio de 2002 las he vivido cuatro más duras que aquella situación en una mugrienta habitación de la prisión de Chorrillos en Lima, Perú. Antes de irme a Perú contacté con una docena de familias malagueñas que tenían familiares en las cárceles de Lima y primero conocí al marido de Milagros, Manolo, que estaba en la prisión más peligrosa del mundo, la de Sarita Colonia. Los dos del barrio de la Luz en Málaga y con sus vidas destrozadas por el maldito tráfico de drogas. Manolo llevaba siendo taxista 25 años y acudió a una reunión que convocaron a través de un amigo taxista que a su vez conocía a unos señores que les decían que iban a ganar dinero fácil. A Manolo y a Milagros se le casaba su segunda hija en Noviembre y Manolo pensó acudir a la reunión para ver de que se trataba.

No le dijo nada a Milagros. En la reunión le comentaron que lo único que tenían que hacer era ir a Lima, a gastos pagados  para dos personas durante 7 días, y la mañana antes de volver debían ir a recoger una maleta a casa de un señor para traerla a España.  Y por supuestos silencio y discreción absoluta. A cambio recibirían 8.000 euros. Manolo se pensó la oferta un par de días y finalmente decidió ir a Lima. Le venian muy bien esos 8.000 euros para la boda de su hija. Así que llegó a casa y le dijo a Milagros que se iban de vacaciones a Perú. Milagros, que lo más lejos que había ido era a Granada a la boda de una sobrina, se volvió loca aunque le extrañó que Manolo dejara de trabajar durante 7 días porque llevaba más de 10 años descansando sólo los domingos. Así que prepararon el viaje y disfrutaron muchísimo durante 6 días en Lima.

El día del regreso, Manolo le dijo a Milagros mientras esta hacía las maletas que iba a ir a comprar algunos juguetes mas para los dos nietos que tienen. Así que se dispuso a ir al lugar indicado para recoger la maleta que cambiaría y destrozaría sus vidas para siempre. En el aeropuerto, cuando iban a pasar por el control aduanero, fueron detenidos los dos y sin poder ni siquiera hablar, fueron separados y enviados cada uno a un penal diferente. Manolo podía imaginarse algo, pero Milagros no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Condenados a 20 años de prisión, cuando Milagros me contaba todo esto ya tenía la mirada perdida y la vida rota. Con apenas 30 kilos, sus lágrimas salían disparadas de sus ojos verdes, cuando le entregué las fotos de sus hijas y de sus nietos. Llevaba 3 años allí y no había podido contactar con Manolo. Sus hijas por falta de recursos económicos no habían podido ir a verla.

Ella me dijo que mejor así. No quería que su familia la viera de esa manera. Las condiciones de que penal que visité con ella y el cónsul de España en Lima, no puedo describirlas aquí. En unas condiciones inhumanas intentaban sobrevivir mas de 3000 mujeres. Las españolas estaban en el último nivel en cuanto al trato, si se puede llamar así, que recibían allí las mujeres. Todo funciona con dinero dentro del penal y un grupo de presas privilegiadas dominan la vida de la prisión. Milagros fue contagiada de SIDA a los 4 meses de ingresar en Chorrillas. La violaron entre 4. Ahora permanece allí dentro, sin atención médica y con la esperanza de poder huir de allí algún día.

 Mañana se conmemora el Día Internacional de Lucha contra el SIDA. Estaremos todos apoyando a ASIMA en la concentración que han convocado a las 8 de la tarde en Calle Larios. Y quiero darle las gracias más sinceras a ASIMA y a Alicia Cueto, su responsable en Málaga porque son los únicos que trabajan durante todos los días del año buscando nuevos caminos para que a través de la prevención, todos y todas entendamos que con protección y evitando las prácticas de riesgo, podemos evitar el contagio. Además ASIMA tiene en Málaga un hogar para aquellas personas que tienen el virus y no tienen asistencia sanitaria y además han sido rechazados por sus familias.

He querido relatar lo que viví en Lima para dejar claro que ninguno estamos fuera de peligro y todos somos susceptible de contraer el virus VIH. Que podemos pensar que eso no nos tocará a nosotros y es un pensamiento equivocado. Y que es muy importante que los más jóvenes entiendan que hay que lo mejor es usar el preservativo al mantener relaciones sexuales para poder disfrutar y no correr ningún riesgo.

El poder del mar


Es viernes, mi día preferido de la semana. Después de una semana intensa con Pleno incluido y con el buen sabor de boca que me dejó la celebración del 25 de Noviembre, hoy ( aunque no  puedo dejar de trabajar este fin de semana) necesito relajarme aunque sea por cuatro minutos que es lo que dura esta canción. Advierto que no es nueva pero para mí tiene mucho significado porque la descubrí gracias  a una de las personas más importantes de mi vida. Como la canción, la persona ya existía, y la conocía desde hacía años, pero cuando menos me lo esperaba, como pasan las mejores cosas, se introdujo y se instaló en mi corazón.  Además su música me relaja y me da fuerzas y me inspira a la vez. Es una extraña sensación que consigue proporcionarme el placer de la serenidad. Por eso quiero compartirla hoy aquí con vosotros. Es de Facto de la Fe y Las Flores Azules. Buen fin de semana y, aunque haya que trabajar, intentemos disfrutar un poco más de las cosas sencillas que tenemos delante nuestra cada día.

49 vidas: hazlo por ellas


 

Probablemente cuando leas este post ya será 25 de Noviembre . En este lugar he tratado siempre de que este presente la lucha por la igualdad y he escrito y debatido con muchos de vosotros sobre la violencia machista que nos sigue azotando y que hace que no seamos iguales ni libres.

Mientras lees este post, seguramente en cientos de lugares del mundo se esta practicando la violencia. Mientras lees este post habrá muchas mujeres que siguen sufriendo en silencio esta lacra que no cesa.

En lo que va de año  49 mujeres han perdido la vida en nuestro país de la mano de un bastardo, asesino y cobarde. En estos años hemos ido avanzando en la conquista de lo que nos correspondía, de nuestros derechos. Sin embargo, aún son miles las mujeres que denuncian ( y esto ya es un logro importante) y otras miles que permanecen calladas y asustadas porque están casi destrozadas, sufriendo durante años la violencia día tras día.

Pero 49 mujeres ya no están hoy aquí.  Y por eso y porque cada vez son más jóvenes los cobardes que pretenden imponerse a base de gritos, amenazas y palos, y porque no debemos parar de luchar hasta que o haya ni una sola mujer que tenga miedo y viva amedrentada, por todo eso hoy quiero pedirte que hagas una pequeña reflexión y que me digas que harías tu para acabar con la violencia machista.

Si tienes cerca una manifestación o concentración de repulsa contra l violencia, busca hoy 15 minutos de tu tiempo y acude. Si somos muchos, al final los cobardes se quedaran solos.

Algo está fallando de todo lo que se ha pues en marcha y me gustaría poder identificar contigo que es lo que es y como tú lo cambiarías. Mil gracias por anticipado.

A cambio de su niñez


 

Hoy celebramos que celebramos del Día internacional de los Derechos del Niño y de la Niña quiero dedicar mi post   a los más de 400 millones de niños y niñas que estén este momento, mientras lees este post, están siendo explotados laboral y sexualmente en en el  mundo. Ocurre desgraciadamente en muchos países, ero yo tuve la suerte de conocer la situación de miles de niños en Bolivia. Dejo aquí las historias reales de dos adolescentes de 15 y 16 años, Jorge y Rubén. Conozco la vida de muchas niñas bolivianas pero he considerado que era demasiado duro dejar aquí el testimonio de ellas. Además no sé si hubiese sido capaz de escribirlo aquí.

En la región del altiplano boliviano, al occidente del país, se encuentra Llallagua, una comunidad remota y empobrecida, compuesta en su mayoría por personas de origen indígena. Allí, una mina de estaño, que alguna vez estuvo clausurada, abre su fétida boca, para permitirles la entrada, a cientos de obreros que, sin importar la hora del día, entran a ganarse el sustento diario. Los niños no se escapan al espejismo de la mina. Infiltrados entre los obreros, a merced de sus bromas degradantes y soportando olores nauseabundos, descienden los 600 metros que los separan del corazón de la montaña. Un callejón inundado los obliga a transitar durante veinte minutos en aguas contaminadas. Allí van Rubén, un adolescente de 15 años, y su mejor amigo, Jorge, de 16.

Ellos forman parte de los jucus o mineros ilegales, que, justamente por ser ilegales, se introducen en los socavones más peligrosos, más aislados y
menos accesibles de la mina. Lejos de la mirada vigilante de los guardias tienen más posibilidades de llenar sus mochilas con las pesadas rocas que le arrebatan a la cueva, a fuerza de mazo, cincel y dinamita. Sin duda, se juegan la vida. Pero, también, según los estándares económicos del lugar, las diez o doce horas de trabajo que les lleva llenar la mochila “valen la pena”. Los cinco kilos de material que pueden cargar les dan entre 200 y 800 bolivianos dependiendo de la calidad. Mucho más de lo que ganarían haciendo cualquier otra cosa en su polvorienta comunidad.

Los jucus, por lo general, les venden el mineral sin procesar a los rescatistas y estos se encargan de venderlo a las compañías mineras a un precio muy favorable para ellos. Los rescatistas son, probablemente, los que más se benefician de la explotación de los jucus. La mina en la que trabajan estos menores es una de las minas más inhóspitas y antiguas del altiplano boliviano. Durante años estuvo a cargo de una compañía que, con maquinaria pesada, se encargó de abrir túneles y de sacar todo el estaño que pudo. Ahora trabaja en una nueva veta, y los jucus y el resto de los mineros se dedican,básicamente, a sacar los residuos que dejó la compañía.
La medianoche es la hora de los niños. La pálida luz de las lámparas que llevan en sus cascos les ilumina el camino. Uno a uno se van deslizando por las precarias escalinatas de madera que, de forma casi perpendicular, se apoyan en resbalosos salientes. Abajo, la oscuridad parece impenetrable. Los niños más pequeños y delgados tienen el cuerpo a su favor: fácilmente se escurren por los agujeros más estrechos y profundos. La palabra claustrofobia no parece estar inscrita en su mente. Quizás intuyen que pueden perder una mano, una pierna, incluso la vida; pero la certeza de que pueden llegar a un sitio no minado, rico en minerales, les impulsa a seguir adelante. Con la confianza que da la costumbre descienden sin tropezar la frágil escalerilla. Armados de mazo y cincel, caen en una amplia galería subterránea, y comienzan, con laboriosa paciencia, a darle dentelladas a la piedra. Lentamente van mascando las hojas de coca que llevan en la boca para extraer su jugo estimulante. La altura y el frío serán más llevaderos, y podrán respirar mejor el enrarecido y maloliente aire de la mina. Una explosión sacude la galería y una bocanada de pólvora alcanza a los niños. Algunas explosiones los tiran al suelo. Se miran un instante, se encogen de hombros y reanudan su labor.
Rubén trabaja como jucu desde hace dos años. Sus hermanos mayores también son mineros, pero lo hacen de manera legal. La tarjeta de identificación que llevan consigo, les permite trabajar tranquilamente, sin temor a ser interceptados por uno de los guardias de la mina, que lo que más desean es confiscar las mochilas, los cascos y las ropas de cualquier jucu que caiga en sus manos. La mina es un lugar temible, un lugar que exuda sufrimiento, opresión y muerte. Muchos mineros llevan en sus cabezas turbantes adornados con una calavera, como señal de aceptación del riesgo que corren. La mayoría no vivirá más allá de los 40 años, y caerá presa del “mal de mina”, enfermedad que les petrifica los pulmones, por la exposición al polvo y los gases tóxicos. Cada día, entre dos y tres mineros mueren o sufren algún tipo de herida al caerse de una escalera o al resbalar de una cornisa. Algunos caen en socavones tan profundos que es imposible recuperar el cuerpo. De todas maneras, está prohibido sacar a los que caen porque se considera que son ofrenda para el tío, él ha reclamado esa vida y no se la puede tocar.
Las mujeres y las niñas también se infiltran de manera ilegal en la mina. Algunas siguen el ejemplo de sus maridos, dar la vida por la subsistencia; otras, en su mayoría menores de 20 años, ofrecen favores sexuales a cambio de un puñado de estaño.
Jorge, al igual que Rubén, elige no ver lo peligros de la mina, al menos por ahora. Sueña con comprar ropa bonita, ir al cine y divertirse con los amigos. Una sonrisa generosa le ilumina el rostro y, en su cabeza, un mechón de pelo teñido de rubio declara que está al día con la moda. Está feliz de poder ganar suficiente dinero para comprar sus materiales escolares, y espera encontrar un trabajo diferente cuando termine la secundaria. Por el momento, dice, su mayor miedo es resbalarse en un socavón y perderse para siempre.
 Dejo aquí el testimonio de Rubén y Jorge. Ellos son dos de los 400 millones de niños que viven esta situación en el mundo.

Rubén: Yo entré a trabajar en la mina a los 13 años. Mi hermano trabajaba allí y me dijo: “Vamos, acompáñame… Yo voy contigo, no vas a ir solito”. Al principio, yo no quería ir, pero él me dijo que iba a ganar mucho dinero. La primera vez me pareció bien, nomás sentí un poco de miedo.

Jorge: ¡Claro que se siente miedo! Porque es muy oscuro y la gente habla tonteras. Los trabajadores se burlan de uno, hacen bromas pesadas. Dicen cosas como “Se van a morir aquí…” O te pegan en la espalda y te dicen, “Vas a ver, te voy a quitar a tu novia…”

Rubén: A mí ya no me da miedo, antes sí.

David: Yo conozco a varios jucus. En Llallagua hay hartos (muchos). Yo creo que se puede trabajar y estudiar.

Rubén: ¡Sí, sí se puede! Jorge: En mi escuela hay otros que van a trabajar a la mina. Uno está en último año de la secundaria y el otro en segundo medio (décimo año). Nosotros vamos por falta de dinero. A veces no tenemos suficiente para comprar los útiles; los libros y eso. Además, vemos que en la ciudad la gente se viste con ropa cara y nosotros queremos vestirnos así. En la mina a veces hacemos 500 bolivianos, a veces 1000, si es que no nos agarra el guardia.

Rubén: ¡Ah, sí! Si te agarra el guardia, te lo quita todo. ¡Hasta la ropa! El casco… toda la carga. Hay que comprar otra ropa para entrar.

Jorge: Sí, andan armados, y te quitan todo, hasta dejarte “como un agujero”. Yo puedo cargar hasta 50 libras de material, pero para esto tengo que poner cuatro cargas de dinamita. Un día habíamos trabajado mucho y estábamos subiendo, como a las dos de la mañana, porque a esa hora no hay guardias, cuando, de repente, chocamos con ellos. “Tranquilo”, me dijeron. “Dame nomás tu carga”, y ¡zaz!, se la llevaron.

Rubén: Los que tienen carné (las personas legalmente afiliadas a una cooperativa de explotación minera) trabajan tranquilos, y nos odian por ser jucus. Pero es difícil conseguir carné.

Jorge: A veces vamos a la mina en la mañana y salimos en la noche. Otras, entramos de noche y salimos en la madrugada. Los guardias no dicen nada cuando nos ven entrar. Solo se sientan a esperar a que salgamos para arrebatarnos la carga y hacer ellos el negocio. Rubén: Sí, ¡y uno no puede decir nada! Es duro este trabajo. Bueno, lo más difícil es el tiempo que se tarda en entrar y salir de la mina. A veces nos quedamos a dormir adentro, bien abrazados, para que no nos dé “mal de panza”1… por el Tío (el diablo de la mina).

Jorge: Antes de entrar en la mina hay que comer harto (mucho) y acullicar (masticar las hojas de coca manteniéndolas en la boca para extraerles el jugo). Si no, no aguantas, te da sueño. También llevamos comida, refresco y empanadas.

Rubén: Cuando estamos adentro, lo primero es hacer un toqochi (un agujero) con un mazo y un cincel. Allí colocamos la dinamita; después hay que salir corriendo, sino el humo te agarra y te enferma. Tiene un olor muy feo y te “tira abajo”. Hay que esperar veinte minutos y después volver. Lo grave es sacar el mineral. Hay que hacerlo rápido, y, si viene un guardia, hay que meterse en cualquier hueco. El jucu es como un ratón.

Jorge: Si te caes en la mina, nadie te saca, te mueres, no más.

Rubén: Yo quisiera tener carné, así, si me accidento, los otros me pueden ayudar. Nosotros tenemos que salir por lugares que nadie va… muy peligrosos. Lo mejor es no andar solo, porque hay maleantes y otras cosas. Hasta guardias que matan a los jucus.

Jorge: Hay chicas que también entran cada día. Y se puede hablar con ellas. Rubén: Les pagan con un puñado de estaño que puede valer 50 ó 60 bolivianos.

Jorge: Hay de todas las edades, pero la mayoría son de 18.

Rubén: Cuando tenemos sueño, dormimos bien juntos para protegernos. Jorge: Sí, si no, el diablo hace que te dé “mal de estómago”.

Rubén: También hay espíritus.

Jorge: Un día yo estaba trabajando y tuve que pegarme a la pared porque estaba pasando un espíritu. Pero nosotros creemos en Dios.

Rubén: Sí, también vamos a la iglesia. Dios nos protege.

Jorge: Pero nos da miedo. Algunas chicas intercambian favores sexuales por mineral, pero la mayoría son jucus, como los muchachos. Algunas son hijas de mineros que murieron prematuramente, por un accidente o por enfermedad, y la familia hace lo que puede por sobrevivir. Entre unos 60 y unos 120 dólares estadounidenses a abril 2009.

 

Valió la pena


Dejo aquí el vídeo que han creado mis amigos y amigas de Nuevas Generaciones de Málaga y que presentaron hace ahora una semana en el 30 aniversario de Nuevas Generaciones de Málaga. Ahora me doy cuenta cuanto he aprendido y cuantos buenos momentos he pasado en Nuevas Generaciones. Enhorabuena a Luis Verde, actual Presidente, por el magnífico acto que organizaron. Nunca lo olvidaré.

Mamma mía


Bueno por fin es viernes. Me gustan los viernes, quizás sea el día de la semana que más me gusta. Aunque casi todos los fines de semana tengo trabajo, el viernes supone para mí un pequeño respiro y un cambio. Me gustan mucho los cambios, y detesto la monotonía. Como casi todos los viernes quiero desearos un buen fin de semana.

Pero no quiero acabar la semana sin hacer algo que me había prometido comentar aquí. Desde el más profundo respeto a las decisiones que se toman desde los partidos, me gustaría pedir desde este pequeño rinconcito que igual que esta semana ha habido acuerdos muy importantes tomados con el apoyo de las fuerzas políticas mayoritarias en nuestro país como ha sido el que por fin se considere un agravante el consumo de alcohol y droga en un maltratador, o el nombramiento por consenso del nuevo presidente de RTVE, me gustaría que hubiese más espacios de encuentro entre todos  los partidos para apoyar a millones de personas que lo están pasando mal por la crisis económica en nuestro país.

El miércoles, una mujer a la que quiero en el alma del barrio de Mangas Verdes me decía que ella no entendía nada de política, que entendía de la vida, que ella no tenía estudios, pero que había sacado a sus 5 hijos adelante sola y con muy pocos recursos. Es licenciada al menos en economía porque no sé como se ha podido producir ese milagro.

Lola , que procura ver el telediario cada día, me decía que si han sido capaces de ponerse de acuerdo en nombrar a una persona para un cargo, estaba segura que se podían poner de acuerdo para encontrarle trabajo a tres de sus yernos que llevan casi un año y medio en paro. El sentido común de Lola me aplastó y le di la razón.

Bueno, que es viernes y os dejo hoy una canción de mis preferidas de Abba. Que tengáis un fin de semana estupendo.

El valor de lo cotidiano


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Bueno, pues he tenido una mañana de las que hacen historia en mi corazón. Hoy he mantenido cinco encuentros con cinco mujeres que querían verme. El que lea esto puede pensar que esto, que forma parte de mi vida cotidiana, no es para comentarlo aquí por lo habitual que puede parecer en mi trabajo y en mi vida. Pero yo, que procuro disfrutar de lo cotidiano, intento no habituarme a recibir problemas de las vidas de las personas y quedarme quieta y callada. No, me niego y siempre me negaré a esto porque estoy aquí para intentar al menos que la persona que viene salga con una mínima esperanza.

El sábado, además de recibir ese precioso homenaje que organizaron los de Nuevas Generaciones de Málaga, hacía 11 años que tomé posesión como concejala en el ayuntamiento de Málaga. He tenido desde entonces muchas responsabilidades, pero siempre he estado en el Área de Bienestar Social. Y a lo largo de estos años algunos de mis compañeros me han preguntado si me había habituado a estar cerca de los problemas. Pues he aprendido mucho, muchísimo, sobre todo de la vida, pero no me he habituado y no me acostumbro a oír a alguien como se sincera contigo y te dice que ya no tiene fuerzas para seguir adelante. Me estremece cada vez que me ocurre y me sucede a diario. Pero lo que siento por dentro jamás ha provocado en mí querer mirar para otro lado. Todo lo contrario. Quizás es porque he visto con mis propios ojos a cientos de personas que han llegado muy mal y con un pequeño gesto, con una idea o con simplemente un poco de cariño, han visto de repente encendida otra vez esa lucecita que haces que reacciones y seas tu mismo el protagonista de tu nueva vida.

Y reconozco que me encuentro a veces ante situaciones duras, muy duras, pero siempre hay al menos una posibilidad para encontrar una nueva esperanza por la que seguir luchando. Digo todo esto porque con las 5 mujeres que he estado hoy han entrado a verme con sus vidas casi desechas y no es que hayan salido con todo resuelto (ojalá yo pudiera hacer el milagro), pero cada una de ellas han salido con más confianza en ellas mismas. Muchas veces, la mayoría, cuando te ves abajo y crees que no tienes más fuerzas, tan sólo te hace falta que alguien ajeno a todo tu problema te ayude a poner un poco en orden cuales son las prioridades.

Por eso creo que vivir es lo más importante que tiene la vida y anoche se lo escuché a Jesús Quintero en esas sabias reflexiones que hace sólo ante la cámara al final de su programa. Vivir e intentar que lo cotidiano te colme de felicidad. Para ellas cinco va mi post de hoy. Porque han luchadu mucho en sus vidas y se merecen una nueva oportunidad que van a tener. Y porque sé que tienen la fuerza y el valor suficiente para seguir luchando.

 

Rebeldía, entrega y sacrificio


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Sabía que el acto del sábado iba a desatar en mí un pequeño huracán. Sabía que al ser convocada por Nuevas Generaciones de Málaga para ser homenajeada por haber sido presidenta, iba a despertar en mi interior un sinfín de sentimientos que tengo dentro. Todos ellos son buenos. Estuve en Nuevas Generaciones de Málaga desde los 17 años hasta que, por edad, me pasaron al PP. Es por eso que viví toda mi juventud trabajando desde la organización juvenil del PP en Málaga. En Nuevas Generaciones fui madurando, en Nuevas Generaciones aprendí mucho, en Nuevas Generaciones sufrí, disfruté, lloré e incluso me enamoré. Pero ahora, después de los años que han pasado, como en las mejores relaciones, sólo queda lo bueno. Solo quedan todos esos valores que nos unían y que nos movían desde la rebeldía más ingenua para cambiar aquello que no nos parecía justo.

Y entré de la mano de Juan Manuel Moreno, al que le debo tanto que nunca sé como agradecerle todo lo que aprendí y aprendo a su lado cada día. Con Juanma, Nuevas Generaciones de Málaga se convirtió en un referente en toda España. Con Juanma, Málaga tuvo por primera vez la presidencia de Nuevas Generaciones de Andalucía y la de España. En el acto del sábado, cuando tuve la posibilidad de dirigirme a los jóvenes de ahora, sabía que no era posible en 4 minutos resumir todo lo que Juanma hizo por Nuevas Generaciones. Fueron, sin duda, los años más apasionantes de mi vida en política. Juanma, Fran, Jota, Elías y yo, recorrimos toda España, en una furgoneta que alquilábamos con nuestros ahorros personales, para conseguir apoyos para esa candidatura de Juanma a la presidencia nacional. De esos viajes tengo mil anécdotas, pero me quedo con los valores que nos unían para transformar y mejorar la calidad de vida de los más jóvenes. Y lo conseguimos. Y Juanma transformó Nuevas Generaciones en España y la convirtió en una organización fresca y vanguardista. Aún tengo grabado en mi mente el día que Juanma le propuso a Aznar la supresión del servicio militar obligatorio que era un lastre para la vida de millones de jóvenes que tenían que interrumpir su formación para tomar contacto con el ejército, cuando a la mayoría no les interesaba. Y lo conseguimos. Como eso, muchas otras cuestiones que fuimos capaces de ir consiguiendo para ir mejorando la calidad de vida de los jóvenes españoles.

Y todo comenzó en Málaga. Por eso el sábado, cuando vimos los vídeos que los de Nuevas Generaciones de ahora habían preparado, me di cuenta de que habíamos entregado nuestra juventud entera para trabajar por lo que nos movía y en lo que creíamos. También me di cuenta de que ya estamos más mayores, pero la rebeldía y la entrega la seguimos teniendo y eso me gusta. Todos seguimos en política. Juanma está en la dirección nacional del Partido, Mario en el PP de Málaga junto a Elías Bendodo que ha sido el primer presidente del PP en Málaga que ha sido también Presidente de Nuevas Generaciones. Aún recuerdo el día que Elías llego a la sede para afiliarse y para ofrecerse para colaborar en un equipo.

El sábado disfruté mucho y no puede evitar las lágrimas cuando vi las imágenes de ese Congreso Nacional en el que Juanma salía elegido Presidente. Y me di cuenta que estar en política es un privilegio porque te da la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas, porque se imprimen dentro de ti unos valores de entrega, de generosidad y de sacrificio que son incalculables. Por eso ha merecido la pena entregar mi juventud y por eso sigo entregando parte de mi vida al noble ejercicio de la política. Gracias desde aquí a Luis Verde, al actual Presidente de Nuevas Generaciones de Málaga y a todo su equipo por el acto del sábado.

Trapos sucios


 

Sé que aún es 4 de Noviembre y que quizás hoy tocaba comentar los datos del paro que se hacían público en el día de ayer. Pero no quiero escribir ni valorar nada en caliente. Ayer me indigné cuando en casa veía como el telediario de TVE 1 daba la noticia de los datos de desempleo de nuestro país en cuarto lugar. No puedo llegar a entender cómo un jefe de un informativo de un telediario que ven millones de personas es capaz de poner en primer lugar, y como noticia principal, el Comité Ejecutivo Nacional del PP. Bueno no sigo que me enfado y no me gusta.

Como digo, es aún día 4 y quedan unos cuantos días para el 25 de Noviembre, Día Internacional contra la violencia de género, pero ayer el Alcalde y Gemma del Corral, Directora del Área de igualdad del Ayuntamiento, presentaron la campaña de este año. Es sin duda, la más original y la más fresca que se ha hecho desde el Ayuntamiento. Además está elaborada por alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación por lo que adquiere para mí un mayor valor, teniendo en cuenta que es con los más jóvenes con los que debemos trabajar los valores de igualdad y de lucha contra la violencia machista.

El diseño es muy fresco y singular y vamos a entregar mas de 5000 camisetas de cartón para que cada uno de nosotros la rellenemos con nuestros ” trapos sucios”. El día 25 de Noviembre se instalará una lavadora gigante en calle Larios para que vayamos a echar nuestros “trapos sucios” en público y así lanzar el mensaje de que los trapos sucios manchados por la violencia machista contra las mujeres no se lavan en casa, sino que hay que hacerlo públicamente. Debemos de entender que la violencia contra las mujeres no es un tema privado que ocurre en cada casa. Hay que exteriorizar el problema y hacer entender que es un problema de todos y todas.

Instalaremos “cestas de ropa sucia” en todas las Juntas de Distrito, en los Centros de Servicios Sociales y en muchas farmacias de la capital para que los malagueños y malagueñas pongan en ellas su “camiseta” con su reivindicación o para que pongan en ella si han experimentado alguna vez lo que indicamos en la etiqueta de la camiseta que son indicadores para identificar situaciones de violencia machista para quien la ejerce y para quien la recibe. Y el día 25 de Noviembre lavaremos esos “trapos sucios” y se tenderán desde las 10 de la mañana hasta las 7 de la tarde en calle Larios, entre farola y farola. Van a colaborar en la campaña mas de 120 alumnos de Universidad de Málaga.

No sé si he sabido explicar con claridad la campaña. Creo que hay que verla para entenderla bien. De cualquier manera me parece que con los tiempos que corren, y dado que el resto de campañas parece que no dan muchos resultados, ésta es bastante original y conseguirá que cientos de jóvenes y miles de malagueños no tan jóvenes participen. La visibilización se llevará cabo en la calle principal de la ciudad que ese día, mostrará los trapos sucios de una realidad que hace que se sigan asesinando a mujeres y nuestra sociedad permanezca quieta y callada e indiferente ante semejante atrocidad.

Mi enhorabuena desde aquí a mi amiga y compañera Gemma del Corral por su trabajo y esfuerzo de todos los días y por acertar y dar en la clave de la lucha contra la violencia machista. Ojalá hubiese más mujeres como ella porque seguro que viviríamos un poco mejor.