Here comes the sun


Dentro de unas horas se cumple un año de la muerte de mi padre. Es verdad que cuando hay alguien al que quieres mucho que ya no está, el tiempo pasa un poco más despacio. Lo he comprobado este año. Se fue en la madrugada del 9 al 10 de Diciembre en una de las habitaciones de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Civil. Se fue pero, como era tan especial para todo, se marchó resistiéndose a irse. Con 62 años , cuando estás empezando a disfrutar de tus nietos, cuando recuperas poco a poco aquello que habías estado deseando durante años… , es muy difícil asumir que te vas a morir. Como me dijo en el hospital , estaba recibiendo en esos días un cariño tan grande por parte nuestra,  y de sus hermanos y sobrinos, que no quería marcharse. En este año me he dado cuenta de que las personas te marcan más cuando dejan de estar. Y he comprobado que los valores que esas personas te transmiten, adquieren mucha más intensidad cuando la persona que te los transmitió ya no está. Y lo cierto es, que no ha habido un sólo día de estos 365 que no haya tenido al menos una o dos ráfagas al día  de recuerdos de mi padre. Mi hijo me ha ayudado también porque cada vez que nos ha pasado algo bueno, se ha encargado de decirme que el abuelo nos está mandando energía desde el cielo. Con mi padre mantuve una relación muy especial en el más amplio sentido de la palabra. Pero me enseñó , como mi madre, a luchar para conseguir aquello que quieres. Me enseñó que la vida se vive una sola vez, por eso él la vivió con intensidad hasta que un cáncer le atrapó.

También he comprobado este año  que cuando se va de tu lado una persona, en este caso para siempre, sólo recuerdas los momentos buenos. Se fue demasiado pronto y merecía haber vivido más años para disfrutar de nosotras y de sus nietos . Dentro de poco tendría ya 5 nietos, todos hombres, y estoy segura de que hubiese disfrutado muchísimo viéndolos a todos juntos. Su marcha , aunque nos deja mucho dolor, nos ha traído también más unión entre las primas y mi tía , y eso a mí me da muchas satisfacciones cada día porque estoy descubriendo que tengo una familia llena de personas con unos valores que me gustan mucho.   Termino este post con música, una de las pasiones de mi padre y con la primera canción que recuerdo que él cantaba con la misma guitarra acústica que James Taylor, interpreta esta preciosa canción de George Harrison con The Beatles, otra de sus grandes pasiones.   Jamás podré olvidarlo y, donde quiera que esté, quiero que sepa que cada día que pasa lo quiero más .

 

Intervención de Elías Bendodo en el 11 Congreso PP Málaga


http://issuu.com/mariviromero/docs/discurso_eb_11congresoppm

Votos para el cambio


Humildad


Un día caminaba con mi madre por el campo  cuando ésta se detuvo en una curva; y, después de un pequeño silencio, me preguntó :

– Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas algo más?

– El ruido de una carreta.

– Sí, es una carreta vacía.

– ¿Cómo sabes,mamá, que es una carreta vacía, si no la vemos?

– Es muy fácil saber si una carreta esta vacía por el ruido. Cuanto más vacía va, mayor es el ruido que hace.

A lo largo de mi  vida, pensando en la carreta vacía, he comprendido que hay demasiada personas que van por la vida hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de los otros, presumiendo de lo que tienen, menospreciando a la gente. Entonces, pienso en la carreta y en mi madre. . Hay demasiada gente que está vacía por dentro y necesita hablar,  y estar en medio del ruido para acallar su conciencia, porque están vacíos. No tienen tiempo para pensar, ni para leer y no pueden soportar el silencio para reflexionar y encontrarse con ellos mismos. Por eso, la humildad es  para mí la virtud que más valoro en las personas. Humildad  que consiste en callar las propias virtudes y permitirles a los demás descubrirlas. Las personas cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande, como bien decía Tagore. Porque a la honra le precede, sin ninguna duda, la humildad.