Los placeres prohibidos


Me criticaban ayer varios lectores de este blog. Me decían que con la que está cayendo no entienden cómo puedo dedicar dos post a hablar de la lucha contra la homofobia. Creo que, desde que nació este espacio he tratado de analizar, de la manera más objetiva posible, todo lo que sucede a mí alrededor. Es verdad de hay determinados asuntos en los que me entrado y que han generado polémica, porque es que hay temas que lo generan en sí mismos. Y también es verdad que hay muchos post dedicados a analizar la realidad que vivo cada día como responsable de asuntos sociales en la ciudad. Por eso, cada vez que puedo, intento desde aquí, recordar que la lucha por la igualdad real es una tarea de todos y todas, y que no hay que parar ni un segundo, aunque estemos pasando por momentos muy difíciles. Como creo que sabéis, disfruto con las críticas, me enriquecen y las encajo bien, entendiendo que todas esas críticas aportan mas visiones a una misma realidad.

Y hoy, en esa lucha incesante de la búsqueda de la igualdad real entre las personas, quiero dejar aquí un poema de Luis Cernuda. Pertenece a ” Los placeres prohibidos” y la escribió en 1931. Este poema lo leyó un profesor del Instituto de Portada Alta en el acto de lucha contra la homofobia el pasado día 17 de Mayo. Y con este, será el tercer de los más de mil que pienso dedicar a la lucha por la igualdad. Porque hay que seguir conquistando derechos y libertades, y porque eso nos hace más iguales. Espero que os guste este poema en el que Cernuda canta un amor oculto e inconfesable que él desearía vivir sin cortapisas y sin condenas.

Si el hombre pudiera decir…

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

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8 comentarios sobre “Los placeres prohibidos

  1. Mariví, sigue así y no hagas caso a los comentarios, que como bien dices te enriquecen, pues la que está cayendo. No está cayendo para esas personas que bien sean homoxesuales, lesbianas, bisexuales o travestis también lo están pasando mal en estos momentos como humanos que son.
    Animo, sigue con lo tuyo que lo estas haciendo mucy bién, y te los dice una persona de Jaén.

  2. Mariví. Tu siempre escribes desde el corazón y la razón y desde aqui te animo a que sigas escribiendo cosas que te guste y cosas que nos interesa a toda/os la lucha por la igualdad… Besos

  3. Creo que le das demasiado importancia al tema. Yo tengo amigos homosexuales, y viven su vida lejos de toda polémica y sin pretender que los políticos les vayan a salvar la vida.

  4. Cada año son asesinados más de 250.000 personas por su orientación sexual. El problema de la homofobia merece ser tratado. Estamos en un momento en el que este tema, al igual que la violencia machista hace unos años, está despertando a nivel mundial.

    En Galicia el asesino confeso de dos personas homosexuales ha sido absuelto por un jurado popular. La homofobia es un grave problema, y el minimizarlo o querer ocultarlo es parte de este problema.

  5. No cambies. Los extremos son malos y ya sabes lo más importante es amar a nuestro prójimo. La idea del verso del olvidado Cernuda me parece magnífica. Un abrazo.

  6. Lo que no entiendo es cómo se puede luchar por la igualdad de cosas que no son iguales.
    A mi me perece una falacia y remar a favor del viento que sopla. Es más fácil.
    Por lo demás nada que objetar.

  7. Nadie es igual a los demás. Ni las mujeres son iguales a los hombres, ni los homosexuales a los heterosexuales, ni los negros a los blancos, y así podríamos seguir identificando diferencias entre los seres humanos. Lo importante es no basarse en estas diferencias para discriminar o menospreciar a los demás. Luchar contra la homofobia, la violencia machista o el racismo nunca será una falacia sino un acto de valentía que dignifica al ser humano.

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