La mirada de Lola


 

 

 

 

 

Y ya termino con la última de las miradas más profundas con las que me he cruzado en estos años. Estaba en una televisión local con llamadas de los ciudadanos en directo cuanto dieron paso a la llamada de Lola que realmente no planteaba ningún problema en concreto, sólo quería poder contactar conmigo y me estaba viendo en directo en televisión y llamó para decirme que quería hablar conmigo a solas. Cuando terminó el programa me dieron su teléfono y justo al salir la llamé. Entonces me dijo que estaba en casa impedida para poder salir y que necesitaba hablar conmigo en persona. Yo tenía un espacio de una hora hasta la siguiente reunión y fui a su casa. Lola vive en uno de los barrios más populares de Málaga en el que tengo muy buenas amigas a las que he conocido cuando han venido a contarme sus problemas. Cuando llegué una vecina  a la que ella había avisado me esperaba en la puesta de la casa para abrirme. Entré y allí estaba Lola, sentada en un sofá y tapada con una manda de rayas azules. Cuando me dirigió su mirada tuve una por un lado una tremenda sensación de paz y por otro lado una inmensa tristeza porque aquellos preciosos ojos azules estaban demasiado solos.

Lola sólo quería decirme que se sentía tremenda y desesperadamente sola. Mire el mueble de su salón y había tantas fotos que casi no se veía el mueble. Lola tiene 6 hijos y 8 nietos pero está sola. Entonces me contó la historia de su vida con pocas palabras pero tan profundas que jamás las olvidaré. Y me lo contaba agarrando mi mano con una fuerza impresionante. Lola se quedó viuda demasiado joven y sola sacó a sus 6 hijos adelante en un época muy difícil. Así consiguió con su esfuerzo que 4 de los 6 acudieran a la Universidad y se licenciaran. Me lo contaba orgullosa pero con esos ojos azules inmensos llenos de lágrimas. Ahora, con 81 años y después de haber luchado tanto, estaba sola y no lo entendía. Su vecina María era la que estaba pendiente de ella y le traía lo necesario para su sustento diario. Por las mañanas la levantaba y la sentaba en su sofá hasta la noche que la acostaba de nuevo. Entonces le pregunté que cuando venían a visitarla sus hijos. Y me dijo que hacía al menos 4 meses que nadie aparecía por su casa. Ya no quise profundizar más porque notaba que le dolía demasiado.

Desde ese día en el que Lola me clavó sus ojos azules en mi corazón me pegunto cómo es posible que podamos legar a ser tan crueles para abandonar a la persona que nos ha dado la vida y nos ha sacado adelante. Desde ese día, cada vez que tengo un espacio en los frenéticos días de trabajo voy a verla sólo para que me inunde de paz y de sabiduría. Y para que esa mirada que se transforma cuando llego me siga enseñando tanto de la vida.

 

Anuncios

12 comentarios sobre “La mirada de Lola

  1. Gracías y mil gracías por estar siempre con los más necesitados… desde que entro a tu blog voy conociendote cada día más y me conmueve el corazón tan grande que tienes, solo te he visto un par de veces y no imagine nunca que detrás de toda política hay una mujer inmensamente rica en VALORES…Felicidades y besos

  2. Pues no dejes de hacerlo Marivi y no estaría demás te pusieras en contacto con sus hijos y les leyeras la cartilla, pues una mujer como la describes, no se merece ese desprecio de sus hijos por su esfuerzo, aún haya hecho algo que les moleste a sus hijos. No dejes de visitarla.

  3. simplemente decirte que tienes un corazon que no te cave en tu pecho sinceramente tu eres una persona feliz besos albeto

  4. Es triste y duro leer esto pero tb reconforta saber que personas como tu y como su vecina se preocupan de personas como Lola.

    Que poco agradecidos son a veces los hijos

    Solo digo Gracias Marivi por esto y por ensenarnos

  5. Si, la mayoría de las madres entregamos nuestra vida a y por los hijos, creo que en parte por la herencia que nos llega de nuestras mujeres en el tiempo y en parte por ese desmedido afán de dar y dar. Me parecería más justo que pudieramos dosificarnos e ir recibiendo según vamos dando todo ese amor que llevamos dentro, a lo mejor así, los que nos recibieran valorarían más nuestra entrega y nuestra necesidad de reciprocidad, pero qué difícil es poner límites a un amor incondicional y, por eso,a veces, pienso en mi ancianidad y me viene una nebulosa triste ….

    Me agrada que por tus valientes actos y por comentarlos aquí, podamos transcribir muchos pensamientos que creo pueden ser de todos.

    Un beso fuerte Mariví.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s