La mirada de Ana


 

 

Bueno pues hoy escribo un poco más tarde de lo habitual porque no he tenido tiempo material de sentarme un momentito a escribir. Va terminando la semana y parece que acabará algo mejor de lo que empezó par mí. Hoy ha sido un día en el que han coincidido dos entrevistas para dos periódicos de la ciudad. Y en un de ellas he tenido la oportunidad de hacer balance de los 10 años en mi responsabilidad en Bienestar Social. Me peguntó la periodista que destacara algunos momentos más duros en estos diez años y entonces, de pronto se me vinieron a la cabeza las tres miradas que jamás podré olvidar.

La primera fue de una mujer a la que nunca olvidaré. Y me remonto a diciembre de 1998. Llevaba yo un mes en mi responsabilidad y recibo una llamada de la  Alcaldesa, entonces Celia Villalobos para pedirme que fuese a ver que ocurría en el antiguo mercado mayorista, ahora sede del Centro de Arte Contemporáneo. Le habían comentado que de noche se llenaba de personas que dormían dentro del edificio que estaba sin uso en aquel momento. Y esa misma noche estuve allí. Entré y a oscuras caminé unos metros hasta que de pronto alguien en el fondo encendió una linterna. En ese justo momento había alrededor de 60 personas que se pinchaban heroína cada uno en una parte de su cuerpo. Me paralicé y les dije que los esperaba fuera para hablar con ellos y ofrecerles ayuda.

Salí, y aproximadamente a los 20 minutos la primera en salir fue Ana. Yo la veía acercarse y me di cuenta al momento que sangraba por el lado derecho de su cara. Casi no podía ni andar pero poco a poco se acercó hasta llegar a mí. Entonces me dijo que acababa de mantener relaciones sexuales allí dentro con dos hombres porque ese día no tenía suficiente dinero para pagar la heroína y se lo cobraron de esa otra manera. Estaba destrozada y sangraba por el moflete derecho porque le habían dado un buen golpe. Rápidamente me marché con ella a urgencias para que la atendieran. La mirada de Ana mientras me contaba lo que había ocurrido jamás la olvidaré.

A los que dormían en el antiguo mercado les ofrecimos un techo y casi 40 entraron en un programa de desintoxicación. Ana estuvo un tiempo en un piso tutelado mientras se desintoxicaba. Después cuando salió de la esclavitud de la heroína, tuvo fuerzas, y mucho más valor para buscar un empleo y lo encontró. Ahora es feliz y madre de dos niñas preciosas. Por eso cuando esta mañana la periodista me preguntaba si había sentido frustración en algún momento al frente de mi responsabilidad le he dicho que no. He sentido y siento muchas veces rabia, impotencia y dolor, pero son tantas las satisfacciones que cada día me proporciona lo que hago que compensa todo lo demás.

 

6 comentarios sobre “La mirada de Ana

  1. Me parece todo lo que haces muy bien, pero lo unico que te puedo decir es que es el trabajo que has elegido,por lo cual,la rabia, impotencia y dolor , es tu calvario.Si esta es la vida que has elegido adelante.Pero piensa que pocos te lo agradeceran, pero lucha que esto es la vida LUCHAR, y si es por los demas mas satifacciones tendras tu misma.

  2. Y cuado en el camino encuentres o recuerdes casos que no hallan tenido el final de La mirada de Ana, tampoco sientas frustracion, no todos siempre estamos preparados para apretar la mano del que se la tiende,a veces nos cruzamos con personas que lo intentan pero no es “nuestro momento”y la dejamos pasar.Quiza resulte que , con el tiempo, recordemos esa sensacion y nos de fuerza para salir adelante. A veces el trabajo que se hace no es inmediato. A veces la ayuda queda marcada y nos permite aprovecharla mas adelante. Hay cosa que no se olvidan, y , aunque los finales no sean siempre los deseados, la intencion de esa mano tendida, nos marca para una proxima oportunidad. LO IMPORTANTE ES SEGUIR SIN FRUSTRACION PARA DARLAS, y eso dice mucho de la calidad humana de la persona. Sigue sientiendo rabia, dolor, impotencia porque eso te lleva a movilizarte como lo haces desde hace 10 años. Un abrazo

  3. Marivi no manejo esto de la informatica bien y tampoco me conoces según me digistes recientemente a la entrada de calle Larios yo si te conozco porque eres mi Jefa, este comentario es para decirte que me gustaria que me conocieras y charlar brevemente contigo. Atentamente Pedro LUCERO.

  4. Te animo a seguir en la misma línea. En cuanto a Ana, es un milagro que ella sola saliera de ese mundo sin más ayuda que la desintoxicación.
    Las personas que se prostituyen lo hacen porque no tienen las garantías de mantener una calidad de vida y una estabilidad económica que solo se consigue con ayudas y un seguimiento contínuo.
    Que conste que conozco un hombre que cobró 150€ a una chica despues de acostarse con ella por humillarla y de paso vació los testículos para unos días.

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