Abuelas y madres


 

 

 

Ahora me doy cuenta de muchas cosas que antes no valoraba o que me parecían actitudes desproporcionadas de mi madre. Antes de tener a mi hijo, vivía sola desde hacía varios años. Ella, permanentemente pendiente de mí, me llamaba a horas muy extrañas, mientras yo andaba de reunión en reunión, de acto en acto, para preguntarme si había comido o si tenía arreglada la ropa. Cuando me la encontraba y escuchaba mi tos de esos resfriados incurables en invierno o me veía mas ojeras de lo normal porque llevaba varias semanas durmiendo poco tiempo, me apartaba para decirme que tenía que cuidarme y que iba para mi casa a ponerme un puchero o unas lentejas  para que tuviese en la nevera comida caliente y que me iba a pedir número para el médico de cabecera. Cuando hacía todo eso, siempre pensaba en el fondo que era un poco pesada y que estaba demasiado encima de mí. Yo pensaba siempre que era apretada conmigo.

Cuando me quedé embarazada lo primero que me pidió como favor fue que me fuese a su casa durante el embarazo y así yo no tenía que preocuparme de la comida, de arreglar la casa, de preparar la ropa y demás cuestiones domésticas. Yo, por supuesto, le dije que no. Y pasé el embarazo trabajando, como siempre. Cuando llegaba a casa, con más sueño y más cansada de lo habitual, me tumbaba en el sofá y tenía largas conversaciones con Víctor, a partir de los 3 meses de embarazo que ya sabía que era él y ya comenzaba a sentirlo dentro de mí. Las llamadas de mi madre se multiplicaron por diez. Y eso me agobiaba demasiado. No entendía tanta preocupación. Ella me acompañó a todas las revisiones durante el embarazo. Por eso, y por muchas cosas más, me hizo muy feliz que cuando Víctor vino a este mundo, fuese mi madre la que estuviese en ese momento dentro de la sala de partos. Ella vió como salía de dentro de mí y como Víctor, con esa mirada y esos ojos tan abiertos me lanzara su primer suspiro de vida. Dice ella que tuvo sensaciones muy extrañas ya que me veía sufrir en el parto y, a la vez, veía nacer a su nieto.

Desde ese mismo momento, desde ese instante, cuando tuve por primera vez a Víctor sobre mi pecho, entendí de pronto todos esos comportamientos de mi madre. Han pasado ya 2 años y medio y, cada día, la entiendo más. Sus miedos, sus preocupaciones, su afán de controlar un poco mi vida se han convertido en gestos de amor hacia mí. Hasta que yo no he sido madre no la he comprendido bien. Ahora está más pendiente de mi hijo que de mí, pero a mí me gusta el triple porque le da mucho amor a mi hijo y es como si me lo diese a mi elevado a la décima potencia.

Ahora es uno de mis principales apoyos. No anda demasiado bien de salud y cuando tiene que ayudarme los fines de semana quedándose con Victor, parece que se le quitan todos los males de pronto cuando abre la puerta de su casa y se avalanza sobre mi hijo, su nieto, para abrazarlo y comérselo a besos. Ella, que es una mujer luchadora y que ha pasado por momentos no demasiados buenos en su vida, se transforma en un abuela dulce y manejada por ese pequeño ser de 2 años y medio. Mi hijo la adora y no puede pasar demasiados días sin verla.

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10 comentarios sobre “Abuelas y madres

  1. Te entiendo perfectamente, yo aún no soy mamá, pero ya me doy cuenta de que hay muchas cosas que hacía mi madre y que me ponían de los nervios y que ahora empiezo a hacer yo…
    Lo más curioso de todo es cuando empiezas a invertir los papeles y acabas por ser tú la que empiezas a preocuparte por tu madre pero no como siempre sino como si, de pronto, ella fuese la vulnerable y tú te convirtieras en ‘la grande’. Es curioso…

  2. Mariví, ¡cuántas veces he sentido todo lo que hablas en este post! Quizá no lo llegue a entender a que me llegue la paternidad. Siempre pensaba “Pero qué pesada mi madre”. Cuando estaba estudiando en Navarra, cuando trabaja primero en Málaga y luego en Granada… Incluso ahora cuando vivo en Sevilla una vez casado.
    Siempre que se preocupa cuando me escucha más cansado de lo habitual por el trabajo o porque he estornudado, me río (con cariño) y bromeo con ella.
    Sé que a veces puede ponerme “nervioso”. Pero si no lo hiciera echaría en falta tantas atenciones. Y sé que yo haré igual (o más aún) con mis hijos, cuando lleguen. Y deseo que cuando lleguen, ella está ahí para ellos de la misma forma que ha estado, está y estará para mí.

  3. Se me ha caido un lagrimon, que suerte que puedes disfrutar a tu madre, yo por desgracia perdi a mi madre antes de que naciera mi hija, pero me recordabas cuando contabas todo lo quetu madre hace por ti, es por que te ama y te siente igual que tu a tu hijo, mi madre era igual siempre pendiente de nosotros eramos cuatro hermanos que mantener y ella viuda, siempre atras nuestro, hasta cuando estaba enferma pobresita es que me acuerdo mucho de ella, cuando murio para mi no lo fue por que parami siempre estara presente, hasta hablaba con ella aunque no estaba, por que las personas queridas no mueren jamas, es por eso que a nuestros hijos los amamos tanto, por que tambien hemos heredado algo hermoso de nuestra madre que no se compra con dinero ni con poder, solo con amor, y es la unica gran herencia que yo tambien dejare a mis hijos.Te mando un fuerte abrazo a ti y a tu madre, y otro para el peque.

  4. Que me vas a contar Mariví. Yo también soy hijo de familia monoparental ,( eso de madre soltera está ya muyyy antiguo) y mi abuela al 50% con mi madre me criaron. Si hubiera tenido que elegir el amor y el cariño de una u otra, no hubiera podido escoger…
    Pienso que sólo hay que ser mujer, para sentir y hacer muchas cosas, auque cada vez más hombres intentemos ponernos a vuestra altura.

  5. Queride Mariví,disfruta de tu hijo,ahora que puedes.Está en la mejor edad para hacerlo y todavía te quedan algunos años más.Luego vendrán años en los que sentirás que ya no te necesitan,que tus consejos son de persona mayor aunque tu intención sea lo mejor para ellos,pero no lo entenderán.Yo he pasado ya por eso pues tengo 3 hijos,29,27 y 23 años;un niño,el mayor,y dos niñas después.Se pasan unos años malos pero luego si perseveras verás que todo vuelve a su cauce y vuelven a tí para pedirte ayuda,consejos y vés que todo por lo que te ha preocupado antes se va solucionando poco a poco.A nosotros nos ocurrió y a ellos (aunque no lo queramoas) también les pasará.Aunque te deprimas y llores alguna vez, se fuerte y lucha por aquello que creas que sea bueno para tí y para ellos. Besos.

  6. creo que detrás de este relato lleno de ternura ocultas algo más,cada vez que nos hablas de tu hijo,o de tí siempre tratas de endulzarlo aunaue sólo sea para poner una pantalla,si puedes la próxima ,cuando nos traslades a una de tus historias hazlo de manera natural, sin poner de excusa tu trabajo,el poco tiempo que tienes para dedicarle a tu hijo,… Simplemente limitate a mostrarte humana no una teresa de calcuta

  7. Hola Alaska. Me gusta que participes y que des tu opinión. Pero me molesta un poco que, sin conocerme, puedas llegar a pensar que tengo una pantalla? Intenta expllicar eso un poco mejor. Yo tratao de trasladar aqui, en este espacio mis sensaciones, mis pensamientos, mi opinion sobrre algunos temas y también mis sentimientos. Y tengo un defecto: que soy demasiado pasional y a veces puede llagar hasta a meter la pata. Cuando hablo de mi hijo quiero que sepas que lo que trasmito es puro. Como casi todo lo que siento. Y yo no soy ni pretendo ser Teresa de Calcuta. Soy yo, y soy como soy, con mis defectos y mis virtudes. Soy una persona del montón que siente, ama, llora y rie como otra cualquiera. Jamás he tenido que poner ni pondré una pantalla ante nada ni ante nadie.

  8. como cambian las cosas verdad nena? sera la edad. la edad lo cura todo, sobre todo la ignorancia propia de la escasa edad, tan osada ella.
    mil besos. te leo cuando puedo

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