Morir con dignidad


 

 

 

 

Intento ponerme en el pellejo de Craig Ewert. Intento comprender su decisión. Intento comprender que para él vivir así era sufrir, una tortura. Y cada vez que sale a la luz un caso de este tipo lo tengo más claro. Cada persona debe tener la posibilidad de elegir. La vida es eso, un continuo elegir en todos los ámbitos. Una persona a lo largo de toda su vida es dueña de su propio destino, ¿ por qué entonces no va a poder decidir sobre si seguir viviendo o no si se encuentra ante una enfermedad degenerativa incurable que sólo tiene una salida? Cada vez tengo más claro que voy a hacer testamento vital, algo ya permitido en nuestro país. Como quiera que llevo varios años   demasiado  cerca de un sin fín de situaciones en las que me he dado cuenta que es importante luchar y sufrir para vivir, de igual manera reconozco que no sirve de nada sufrir para morir.

Otro debate y discusión es si se debe o no dar difusión al acto en sí y convertirlo en un suicido programado para ser difundido. Quizás esto pueda ayudar a las personas a afrontar sus temores ante el tabú de la muerte. Lo cierto es que la polémica se desata cuando se anuncia la retransmisión del documental que recoje los últimos minutos de vida de Craig. Algunas reacciones de grupos anti eutanasia hablan de fascinación macabra. El amarillismo o el respeto con que se traten estos temas desde los medios de comunicación es en este caso muy importante a la hora de generar corrientes de opinión.

Yo espero y deseo que poco a poco la sociedad se vaya dando cuenta de que tan importante es el derecho a vivir dignamente como en derecho a morir con dignidad. De nada sirve alargar el sufrimiento de una persona cuando te aseguran que ya no hay nada que hacer y que sólo queda esperar. Cuando la mayor parte de la sociedad lo tenga asumido, espero también que se vayan dando los pasos para que cambien las leyes en los países para garantizar el derecho a morir dignamente.

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12 comentarios sobre “Morir con dignidad

  1. Es un tema delicado.Creo que hay que estar en esa situación para comprenderla, pero pienso que morir al igual que vivir hay que hacerlo y debemos hacerlo dignamente, es un derecho.Otra cosa es que, como casi todo en este bendito país de comercialice con ello…por ahí no paso…

    Un beso, Mariví.

  2. Hola Mariví. Totalmente de acuerdo contigo. La eutanasia es un derecho que reconoce la dignidad individual de las personas. Propio de una sociedad avanzada. Lamento que haya un sector conservador en este país que se opone a ella con todas sus fuerzas, sobre todo la Iglesia, cuyo peso ideológico y cultural, aún es desproporcionado en nuestra sociedad, y cuenta con el respaldo de uno de los dos grandes partidos, y de varias fuerzas nacionalistas.

    Un saludo.

    1. Hola Antonio. Pues ya ves que coincidimos en el mismo planteamiento. Por eso creo que esto es una cuestión de evolución de la propia sociedad en su conjunto. Besos y si no contactamos antes, que pases felices fiestas.

  3. Mariví, de acuerdo con la defensa del derecho individual de escoger el momento y forma de morir dignamente en caso de padecer enfermedad irreversible y dolorosa o incapacitante. He dicho DERECHO INDIVIDUAL.
    Estoy completamente en contra de que sea la Administración (sea cual fuere su color), la que decida cuando es el momento de dejar, o ayudar a morir. Hablamos de derecho individual aplicado sobre lo único que tenemos, La Vida.
    No me gustaría vivir en un país lleno de “Doctores Montes” , donde el criterio es tan discutible, desde el punto de vista cristiano como del ético.
    Llevo dos años luchando con una enfermedad incurable, estoy “en el punto de no retorno”. Gracias a Dios no se el cuando, me puedo imaginar el como, no es una situación fácil tener la espada de Damocles sobre tu cabeza.
    Por eso frecuentemente pienso en esta cuestión y no tengo todo muy claro, pero lo que si estoy segura es que no quiero morir por estar dentro de los parámetros que marque un protocolo hospitalario-administrativo y, por supuesto, estoy totalmente en desacuerdo co hacer de la muerte un espectáculo televisivo.
    La muerte hay que encararla, hablar de ella abiertamente, desmitificarla. Ninguno queremos morir pero debemos asumir que un día nuestra vida se acaba, si todos intentásemos aceptar esa situación habría menos sufrimiento tanto por parte de los que se quedan, como del que termina su tiempo en esta vida. Te deseo una feliz Navidad con tu muchachote
    Saludos, RM

    1. Pues no estoy de acuerdo con Rosa María en esa referencia al Doctor Montes. Sencillamente se confunde la sedación en urgencias con otras cosas que no tienen nada que ver. Nadie se ha planteado que el Estado vaya a fijar el término de la vida de nadie. El Doctor Montes ha sido totalmente exonerado de toda posible mácula respecto a la denuncia infundada.

  4. Hola Mariví,
    tenemos los mismos pensamientos en cuanto al tema, que puede ser controvertido para algunos pero que debe tratarse con naturalidad,tal y como lo has plasmado.
    Un abrazo

  5. De “toda la vida” he pensado, y dicho, que si un médico ve que puede salvarme la vida, pero que me quedaría tetraplégico o peor…

    Pues que atienda a otro con mejores opciones y me deje tranquilo. (pero sedado, claro)

    Tendré que informarme acerca de como se hace el testamento vital…

  6. Hola Mariví,
    Yo no tengo muy clara mi postura, como creyente, me niego a pensar que nosotros somos dueños de nuestra vida, la vida es un don, qu hay que cuidar. Pero no se.
    Lo que si e es que me encanta que seas clara en tus ideas, las comparta o no.
    No cambies.

  7. Hola Mariví: La utilización que los medios de comunicación hacen del dolor, de todas las clases, es en general, como mínimo, cuestionable. Y esa es una responsabilidad de todos, sobre todo de la sociedad como conjunto. Respecto al derecho a morir, creo que es uno de los pocos que nos quedan en una sociedad en la que, sin darnos cuenta, cada vez perdemos más y en la que que yo sepa, ninguno podemos reivindicar nuestro derecho (si es que lo tenemos) a nacer. La cuestión sólo se plantea cuando la propia persona no puede físicamente producirse la muerte. Espero, jamás estar en la situación de tener que pedirle a alguien a quien quiero que acabe con mi vida por no poder hacerlo yo misma ni tener que decidir si alguien debe de ser desconectado de una máquina. Eso es lo que, al fin, deseamos todos porque la otra opción es demasiado aterradora. Al final, a mí sólo me queda una conclusión: si ni siquiera podemos decidir sobre nuestra propia vida, ¿qué es lo que nos queda?

  8. Qué valor tienen el dolor y el sufrimiento
    Hay que decir que se ha mitificado mucho el sufrimiento en la enfermedad. Cada vez se avanza más en el tratamiento del dolor y son más frecuente las ‘Unidades del dolor’ en los hospitales. Una buena medicina sabe calmar el dolor. En último extremo siempre se puede llegar a sedar al paciente si no se pudiera calmar su dolor de ningún modo. Muy pocas veces, sin embargo, es necesario. De hecho, los partidarios de la eutanasia acuden ya pocas veces al argumento de “dolores insoportables” como un justificante para provocar intencionadamente la muerte.

    Me parece que todos tenemos experiencia de que amar de verdad cuesta. En cierto sentido supone siempre un cierto dolor, si no estamos hablando, desde luego, del amor superficial e inconsistente de una novela rosa. No en vano, se ha dicho que “el dolor es la piedra de toque del amor” o que “es tal la condición del hombre que no puede manifestar su amor sino en categorías de sufrimiento”. En definitiva: yo amo algo en la medida en que estoy dispuesto a sufrir por ello. El dolor serenamente llevado en el momento de la muerte, aunque debe calmarse en lo posible con fármacos y apoyo humano, puede ser una manifestación de reconocimiento de la propia condición de criatura. Todo ser humano, sin saber cómo y sin iniciativa alguna, se siente vivo de modo personal, y no se otorga la facultad de abandonar esa vida por propia iniciativa sin hacer una violencia a la realidad de las cosas.

    Para un cristiano, hijo de Dios, el sufrimiento llega a alcanzar valor de corredención. En unión al sacrificio de Cristo en la Cruz, el cristiano, dispuesto a sufrir en diversas circunstancias de su vida si es necesario, llega a ser, en palabras de san Pablo, otro Cristo.

  9. creo que esta explicación que da un tetrapléjico es interesante para reflexionar sobre el tema. Me parece un poco frívolo y fácil las respuestas q he leído. Quien no respeta la vida tampoco respetaré la muerte… Esta sociedad está muy enfermita….

  10. Hola Marivi: Ciertamente este es un tema complejo y de doble moral para algunos. Yo sí tengo claro, y coincido contigo, en que debemos tener derecho a vivir con dignidad y para decidir morir, debería existir el mismo.

    Cierto es también que habría que vivir en la piel de una persona desauciada médicamente para comprender la complejidad de su opción por terminar con su sufrimiento y ya con esto nos debería bastar para no juzgar una decisión que seguro vendrá valorada a conciencia a través de tiempo y tiempo de dolor y angustia.

    Bueno Marivi, esta es mi opinión personal y desde luego añado, que sí, que las leyes deberían cambiar, porque lo único que se consigue con leyes retrógradas y de “doble moral”, como te apuntaba antes, es que casos como el de Craig, se mediaticen y se especule en torno a ellos de una manera ligera y fria. Frialdad que desde luego no se merecen ni Craig, ni Ramón San Pedro (discúlpame si no apunto bien el nombre, sí?).

    Un saludo,

    Dennís Mariella (desde el Grupo Tengo un Blog-¿Quiéres comentar mi post? de facebook).

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