El Alemán


 

 

Cuando lo conocí rápidamente me dí cuenta, al hablar con el diez minutos, que era una buena persona. Lo es y lo será siempre. Con eso se nace. A lo largo de estos años he ido haciéndome cada vez más amiga de él. Recuerdo que alguien importante para mí en mi vida profesional me dijo un día que nunca podría encontrar un amigo en un periodista. Y no llevaba razón. Sobre todo cuando se sabe diferenciar perfectamente los dos ámbitos, el de la amistad y el profesional. Durante algún tiempo, por motivos personales y por mi embarazo y posterior nacimiento de mi hijo, tuve que reducir mi vida social, sobre todo el quedar con amigos y amigas. Pues él fue practicamente el único que de vez en cuando me llamaba o me escribía un sms para saber cómo me encontraba y cómo llevaba el embarazo. Y recuerdo que me decía que podíamos quedar temprano para tomar un café y no siempre para salir de copas. Tiene defectos y virtudes como tenemos todos, pero tiene una gran virtud para mí que es el alto y profundo concepto que tiene de la amistad. Te da sin esperar nada a cambio. Te llama o te escribe sólo para saber cómo estás y para que sepas que ahí está él. Y te recuerda siempre que su entrega es auténtica y pura. Serio y responsable en su trabajo, es ya un gran profesional a pesar de su insultante juventud. En diciembre cumplirá 30 años. Y cada vez que puede me recuerda algo que comparto y es que las relaciones de amistad, de amor, con la familia, hay que regarlas todos los días un poquito.

Ya desde hace tiempo me dí cuenta de que realmente tenía pocos amigos de verdad. Muy pocos en los que poder confiar algunos de  tus secretos, tus miedos y tus ilusiones. El se encuentra entre ellos. Esta semana, a pesar de que él ya el sábado me comentó que le habían elegido desde el Patronato de Turismo de la Costa del Sol para formar parte de un Comité de Expertos para elaborar el Plan Estratégico de Turismo para los próximos años, cuando el martes salió la noticia y lo ví en la foto con todo ese comité, me sentí muy orgullosa de él. Se lo merece, como se merece ser lo más feliz que pueda. Y lo digo en todos los aspectos de su vida, no sólo en el profesional. Yo espero estar cerca de él para disfrutar de su felicidad. Hace unos meses me dió la posibilidad de conocer a su familia. Y entonces entendí muchas cosas sobre su forma de ser. Sencillo, humilde, muy sensible, inquieto, honesto y rebelde en ocasiones, comparto con él la inquietud y el espíritu de luchar para cambiar aquello que pensamos que no es justo. Y detestamos a las personas que actúan con maldad o con dobles o triples intenciones.

Hemos pasado juntos buenos y muy malos momentos también y siempre ha mantenido el equilibrio, sobre todo en los malos momentos. Todo eso ha hecho que estemos más unidos cada día. Tengo pocos amigos pero él, el Alemán,  es uno de ellos y estoy segura que esta amistad es de las de verdad, de las que duran toda una vida. Yo lo intentaré.

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3 comentarios sobre “El Alemán

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