Luchar por su felicidad


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Hoy,  20 de Noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de los Derecho del Niño y de la Niña. Frente a decenas de miles que son felices, hay millones que no lo son. Dejo aquí el testimonio de varios niños y niñas soldados que aún luchan por intentar ser personas. Sin palabras.

EMILIE

Emilie, que fue reclutada a la fuerza por la AFDL cuando tenía 11 años, describió lo que pasó cuando se negó a las pretensiones de un jefe militar: «Algunos comandantes tenían ciertos principios morales, pero otros sólo querían acostarse con quien fuera. O aceptabas o te negabas, con todas las consecuencias que esto podía acarrearte.

»Frecuentemente, los comandantes ya tenían otra concubina, lo que también provocaba problemas con la otra mujer. Si te negabas, estabas poniendo en duda su autoridad, lo estabas desafiando, y esto te causaría problemas. Muchas veces me azotaron en la espalda por decir no a un comandante. Me mandaba azotar».

 

EDOUARD

Edouard, que ahora tiene 12 años, ha estado combatiendo los últimos cinco años y sigue en las filas de la RCD-ML.
Los mayi mayi lo reclutaron a la fuerza a la edad de siete años en Mambasa, y se lo llevaron a Beni. Tuvo miedo de que lo capturasen y lo mataran, como a otros civiles de Manbasa, y huyó. Desgraciadamente, tras la huida se encontró con un comandante de la RCD-ML y fue llevado al campamento de instrucción militar de Nyaleke, cerca de Beni. Cuando se enroló ni siquiera había empezado a ir a la escuela.
Al llegar al campamento, le afeitaron la cabeza con un trozo de cristal de una botella rota. En el campamento aprendió a desmontar una pistola y disciplina militar. Los instructores disparaban salvas de munición real delante de los niños para enseñarlos a no tener miedo.

Edouard luchó en los frentes de Bunia, Mambasa, Beni y Butembo. Ha matado a combatientes enemigos. Cuando luchaba en Bunia, vio cómo el enemigo decapitaba a su comandante. Ese día Edouard llevaba una ametralladora tan pesada que tuvo que arrodillarse para disparar.
Fue herido en un brazo en una batalla con el MLC en diciembre de 2002. Todavía carece de sensibilidad en el dedo anular de la mano izquierda. Disparó contra el soldado que le había herido y lo mató.
La vida en la RCD-ML es dura. A veces sus comandantes lo azotaban. «Es un sufrimiento –dice–. No nos dan de comer, ni jabón, ni paga… nadie se ocupa de los heridos.» En ocasiones tiene que mendigar comida.
Cuando se recupere de sus heridas, quiere estudiar.

 

NATALIA

Natalia tiene 16 años. Procede de Kivu Meridional y fue reclutada por la RCD-Goma cuando tenía 12 años: «Vivía en mi aldea con mi madre y mis hermanos y hermanas. Un día los mayi-mayi atacaron nuestra aldea. Los soldados robaron todo lo que teníamos. Unos días más tarde, la aldea volvió a ser atacada por la RCD-Goma, que nos acusó de colaborar con los mayi-mayi y proporcionarles comida. Presencié cómo los soldados mataban a muchos de mis familiares de la aldea y violaban a mis dos hermanas y a mi madre.

 »Estaba escondida, pero vi cuántos soldados violaban a mis hermanas y a mi madre. Estaba asustada y pensé que, si me alistaba en el ejército, estaría protegida. Quería defenderme. Una vez en el ejército, aprendí a llevar y a utilizar un fusil e hice guardias nocturnas y diurnas. Era horrible porque yo sólo tenía 12 años y los otros soldados a menudo me golpeaban y me violaban durante la noche. Un día, un comandante quería convertirme en su esposa e intenté escapar. Me capturaron, me azotaron y me violaron durante muchos días.
»Tuve un hijo cuando sólo tenía 14 años. Ni siquiera sé quién es su padre. Me volví a fugar y esta vez conseguí escaparme. Pero hoy no tengo adonde ir ni comida para el bebé y temo volver a casa porque he sido soldado».

 

SAMUEL

 «Samuel, que ahora tiene 16 años, es de Kisangani, y se enroló en un grupo político armado a los 11 años. Había mucha intimidación en la ciudad en aquel entonces y pensó que estaría más seguro y mejor protegido en el ejército. Lo enviaron a Lubumbashi, en el sureste de la República Democrática del Congo, y luego se convirtió en soldado de la RCD-ML y lo mandaron a los frentes de Isiro y Komanda, en el noreste del país.

 En diciembre de 2002 fue herido en la rodilla en Komanda y su unidad lo abandonó, aunque logró ponerse a salvo por sí mismo. Antes de la batalla, los soldados solían fumar drogas.
Samuel dijo a Amnistía Internacional que no dudaba en matar. «Cuando estás delante del enemigo, para mí, hay que matar.» Después de matar, lanzaba un grito de victoria y luego registraba al soldado y se llevaba sus armas y su dinero.
Tras resultar herido, fue desmovilizado y enviado a un campo de «reeducación». Pero después de un ataque enemigo en marzo de 2003, un comandante de la RCD-ML que apareció con armas y uniformes lo sacó del campo.

 Cuando AI le preguntó por qué y contra quién combatía, respondió: «El enemigo es todo el que nos ataca. Te dicen que subas a un automóvil, no te explican por qué. Después sales del auto y te dicen que estás delante del enemigo.»

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2 comentarios sobre “Luchar por su felicidad

  1. Mariví, gracias por recordarnos a estas niñas y niños en su sufrimiento diario mientras aquí aún discutimos si vamos a comer pavo o conejo en Navidad… Si en nuestro mundo occidental la cara de tristeza de un niño ya te parte el alma, no hay palabras para expresar lo que se siente al ponerse por unos segundos en la mente de una criatura al que le obliguen a esto. No hay palabras, no…

  2. Ya dice mucho de todos nosotros que apenas haya habido un comentario a todo lo que nos has contado en este texto.

    Somos auntenticas obras de arte hechas en piedra en este estupido mundo occidental. De piedra y frios como tempanos, cuando pensamos que con menos de la mitad de lo que desechamos y tiramos a la basura, salvariamos miles de vida en zonas de las que apenas nos separan unas horas en avion.

    Yo soy un insolidario por no hacer todo lo que deberia para ayudar a tanta y tanta gente que necesita ayuda y no hago nada…….
    Nada, una gran nada que apenas nadie hace y que seguro que en estos proximos dias que nos va a tocar vivir, muchos saldran a colgarse mil medallas por su esfuerzo realizado en esos proximos dias.

    Te pido a ti Marivi y a los demas disculpas por lo que voy a decir, pero vaya mierda, o mejor que mierdas somos, y que cada lo entienda como quiera.

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