Otra vez en Málaga


 

Siempre he sido partidaria de no dar publicidad a los atentados. Es uno de los fines que persiguen los fanáticos asesinos. Cada vez que sus siglas aparecen en un periódico, en una televisión o en un informativo radiofónico estamos dándole publicidad gratuitamente. Anoche irrumpieron en una plácida noche de verano en una de las zonas turísticas por excelencia de la provincia de Málaga. Quieren amedrentarnos con sus bombas y atacan al motor productivo de la provincia de Málaga: el turismo. Cuando me enteré de la explosión, tras la llamada de el Aleman,  caminaba hacia casa  pensé en voz alta que no eran ellos. Más bien me negaba a pensar que otra vez nos dieran un latigazo. Eran más de las doce de la noche y no suelen actuar tan tarde. Luego en casa, nos conectamos a EL PAIS digital y a EUROPA PRESS para ver los teletipos. No aparecía nada. Y me fui a dormir con la esperanza de que se tratara de una explosión de gas de alguno de los restaurantes de la zona. Menos mal que un ángel se encargó de que mi sueño fuese  tan deliciosos y tan inolvidable, que hizo que mi mente viajara por los senderos de la poesía que él mismo inventaba para mí.

Al abrir los ojos, en mi móvil las alertas de Google me informaban de que había sido una explosión premeditada y preparada por los mafiosos asesinos para alterar nuestras vidas y las de todos los que nos visitan en estas fechas. Y de repente, todo en mi cabeza de nuevo: aquel verano de 2000, la mujer del guardia civil malagueño aesinado, el desalojo del Hospital del Doctor Pascual y todo lo que hace que desde hace 8 años no pueda moverme en libertad por mi ciudad, porque giro mi cabeza y encuentro a un escolta que me observa. Espero que pronto podamos vivir en paz y en libertad. Y que seamos un país en el que en cada rincón uno pueda expresar lo que piensa y vivir sin ningún temor. Será entonces cuando podremos ser todos iguales.

 

 

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2 comentarios sobre “Otra vez en Málaga

  1. Durísimo lo del escolta, aunque algunos por otros lares se lo tomen como choferes y sirvientes, que te todo se ve. Pero ahí en Malaga tristemente sabéis lo necesario que es tener cuidado.

  2. Es una verdadera pena.Pero como tú dices,no debemos dar publicidad.El único objetivo de explosionar estos pequeños artefactos como pasó en Cantabria hace poco,es el de hacerse notar,que no nos olvidemos de ellos.No debemos obecederlos.Todos juntos.
    Un fuerte abrazo.

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