Renglones torcidos

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En estos días he tenido la oportunidad de conocer a Mercedes, una amiga de una antigua compañera que ahora parece que sale adelante a duras penas en el Hospital de León. Ha sido todo una casualidad y, a través de Facebook, hemos compartido momentos de angustia por la vida de Belén. Mercedes ha seguido escribiendo en el blog de Belén para que cuando ella recupere la conciencia pueda leer lo que ha pasado estos días. Y decía Mercedes que si Dios existe, debería escribir los renglones de nuestras vidas un poco más rectos y no tan torcidos.

Esta semana que entra, exactamente el día 8 de noviembre, cumpliré 10 años al frente del Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga. En todos estos años me ha dado tiempo a aprender mucho, a cometer mil errores por supuesto sin intención y a darme cuenta que, cuando estás siempre al lado de la tragedia personal de miles de personas a las que he tenido el inmenso honor de conocer durante estos 10 años, somos nosotros mismos los que escribimos los renglones de nuestras vidas. Y creo en las personas, en su capacidad para salir adelante en circunstancias muy duras. Cuando tienes que enfrentarte a una situación tan dificil, a veces te ciega la desesperación. Es humano. Pero en todo este tiempo he visto con mis propios ojos salir adelante a miles de personas. Otras, muchas menos, no lo han conseguido porque han tirado la toalla y además las circunstancias y su entorno no han ayudado.

No voy a hacer aquí ningún balance. No es el lugar, ni me apetece hacerlo aquí. Sólo puedo decir que creo no me he acomodado y cuando cada día me encuentro ante este tipo de situaciones, me revelo y lucho con todas mis fuerzas para ayudarles a salir adelante por ellos mismos.

Sin embargo no estaré tranquila hasta que ese niño de 6 años que me dijo en Los Asperones, agarrándome con fuerza de la falda, “por favor sácame de aquí, yo no tengo la culpa de haber nacido aquí”, por estar sometido a un tratamiento con metadona porque su mamá era adicta a la heroina, le pinchaba un poco para dormirlo y le pedía que no protestara tanto. Esto pasó hace 5 años. Y no hemos conseguido cambiar el rumbo de esta situación. Me preocupan muchos más asuntos, pero este hay noches que me quita el sueño.

A Carmen Olmedo Checa

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Hoy he tenido un día bastante frenético, pero sin ningún tipo de duda me ha marcado demasiado la visita que hemos realizado a una residencia de mayores de Málaga. Cuando estoy cerca de las personas mayores el tiempo suele pararse para mí. Se detiene todo y procuro abstraerme para dedicar ese espacio de tiempo a estar con ellos. Me da mucha fuerza estar cerca de las personas mayores y de cada una de la conversaciones que mantengo con ellos saco una gran lección.

Esta mañana junto al Alcalde y a Amparo Bilbao, hemos saludado primero a un grupo de mayores que, junto a los trabajadores de la residencia nos esperaban en el hall de ese precioso lugar, que más que una residencia de mayores, parece un hotel de cinco estrellas. A continuación, los directivos de de la residencia querían enseñarnos el centro en pleno funcionamiento, es decir, con la vida que tiene la residencia a las 11 y media de la mañana de un miercoles cualquiera. Primero nos han llevado a las dependencias médicas y a la unidad de ciudados intensivos y a continuación a una sala en la que una psicóloga se encontraba en ese momento en plena terapia para recuperar la memoria. Habría unas 20 personas en el grupo y a muchas de ellas se les notaba en la cara los signos del alhzeimer y de la demencia senil.

Ha sido entonces cuando ha ocurrido. Una señora no demasiado mayor en comparación con el resto del grupo, se ha emocionado al vernos entrar y alzó la voz y dijo mirando al Alcalde ” ¿ Tu me quieres?”. Entonces se ha hecho un silencio en la sala y el Alcalde se ha acercado a ella para besarla. No la ha reconocido de entrada porque es cierto que está muy cambiada. De repente, Amparo Bilbao que estaba a mi lado se ha acercado mientras me decía , ” Marivi, es Carmen Olmedo”. Entonces la emoción nos ha embargado instantaneamente a los tres. El Alcalde le ha hablado de su hermano, que trabaja en el ayuntamiento mientras ella nos miraba y, con los ojos llenos de lágrimas, nos preguntaba donde trabajaba su hermano. Yo no he podido evitar acercarme y darle un beso. Le he dicho quien era y le he recordado la última vez que nos encontramos en la peluquería. Yo acababa de tener un accidente de coche y ella me regañó por no llevar el cinturón puesto en la parte trasera. Me ha mirado perpleja. Su mirada, esa mirada de hoy jamás podré olvidarla.

Carmen Olmedo ha sido Diputada por Málaga en la VII Legislatura del 2000 al 2004 del Grupo Parlamentario Socialista y ha sido  Directora del Instituto Andaluz de la Mujer de la Junta de Andalucía, de 1989 a 2000. Fue Vicepresidenta Primera de la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del 2000 al 2004 y vocal de la Subcomisión estudio medidas respuesta a violencia de género del 2002 al 2003.  Fue también ponente de la Ponencia sobre la erradicación de la violencia doméstica del 2000 al 2002, dando las primeras claves para luchar contra esta lacra social. Además ha pertenecido a movimientos feministas abriendo camino a muchas otras que hemos luchado más tarde.

Yo me enteré hace un año que tenía una enfermedad neurodegenerativa, pero cuando la ví esta mañana allí sentada, mucho más jóven que el resto de compañeras, asistiendo a ese taller de memoria y ví como ella, que no sabía en ese momento quienes éramos, y sin embargo,  se emocionó cuando entramos, y percibió algo que le emocionó. Yo cuando me di cuenta de quien era tuve que contener mis lágrimas y se me cogió un nudo enorme en la garganta. Está claro que esto le puede pasar a cualquiera,  pero me impresionó verla hoy en esa sala después de haber recibido hace ahora tres años una buena reprimenda cuando me la encontré aquel día en la peluquería.

Para ella el post de hoy. Para esa Carmen que luchó tanto por la igualdad desde el respeto a todos y con el diálogo y el consenso presente en todo momento. No es demasiado justo que le pase esto a nadie, pero cuando una persona tiene la capacidad, además, de contribuir a mejorar la sociedad, te da más rabia que una maldita enfermedad nos prive de sus aportaciones.

Para las lenguas viperinas

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Este post va dedicado a algunas que no les gusta demasiado la opinión que defiendo y sostengo sobre algunos temas en este lugar. Que quede claro que cada vez me afecta menos, tras 20 años en política activa , las críticas internas de aquellas que no tienen valor suficiente para, en los órganos correspondientes del PP, plantear estas críticas abiertamente, y se dedican a telefonear a periodistas de la ciudad para indicarles que lean uno u otro post. Este blog es abierto y puede leerlo quien quiera, y también comentar y participar para dejar aquí sus opiniones y criticarme abiertamente. Desde que dí de alta este blog el día 16 de Julio de este año, no he rechazado ni uno sólo de los comentarios que han dejado los lectores, me hayan gustado más o menos, todos han sido aprobados. Así que animo desde aquí a ese par de lenguas viperinas (sólo son dos afortunadamente) a que, si no les gusta mi opinión sobre Sara Pallin, sobre la decisión del Juez Garzón, o mi apoyo decidido a Obama, que tengan el valor de comentarlo y de aportar ellas sus argumentos contrarios, al parecer, a los míos.

También les pido desde aquí que se dediquen algo más a trabajar y menos a intoxicar, ya que cada vez más son las personas y periodistas que no entienden demasiado bien como alguien que trabaja para el PP puede llamarles para incitar críticas,  vertir falsas acusaciones cargadas de maldad contra un cargo público del propio partido para el que trabajan, o preguntar y comentar sobre asuntos personales que nada tienen que ver con la actividad pública y de partido de los cargos públicos. Hace mucho tiempo aprendí que a este tipo de personas, que existen en todos los partidos y en todos los ámbitos sociales, lo mejor es ignoraralas para que se den cuenta que no consiguen su objetivo. También aprendí que son así porque al no ser felices, intentan que los demás tampoco lo seamos. Pues amigas mías, conmigo no lo habéis conseguido ni lo vais a conseguir.  Por culpa de personas así, los partidos políticos y los que llevamos años dedicados a intentar mejorar la calidad de vida de las personas, perdemos a veces un poco de crédito cuando hay medios de comunicación que se dejan intoxicar. Afortunadamente cada vez menos periodistas entran en este juego tan mediocre. Y me ha costado decidirme escribir sobre este asunto del que pocas personas hablan, pero tenía ganas de hacerlo y así lo he hecho.

Dicho esto y mostrando mi más energica repulsa hacia este tipo de personajes, diré también que me siento profundamente orgullosa de pertenecer al PP y poder abiertamente discrepar, opinar y comentar con absoluta libertad sobre todos los temas de actualidad política y social. Lo lamentable es que los personajes no aportan nada, sólo se limitan a ser cada día más mediocres. Como digo, menos mal que sólo son un par de ellas en Málaga, por eso estoy satisfecha y orgullosa de que en una organización política con 27.000 militantes en la provincia sólo tengamos estos dos personajes. También me gusta que cada vez sean más los periodistas que, las tienen que oir, pero lo ponen todo en cuarentena y cada vez tienen menos credibilidad para ellos porque el propio tono y el contenido de sus comentarios sobre nosotros rozan cada vez más lo absurdo y lo ridículo.

Vota OBAMA

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Como hay casi no tengo tiempo, voy a hacer desde este humilde sitio campaña electoral. OBAMA tiene que ser el próximo Presidente de Estados Unidos. Y he elegido esta foto porque Obama es todas esas personas. Mucha suerte!!!!!

Cuando uno descubre su sombra

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Con el cambio de hora esta mañana mi hijo estaba en pie a las 6:45!!! Sí, a las siete menos cuarto de la mañana hemos tomado un cola-cao, hemos visto juntos El Rey León, algunos capítulos de Pocoyo y unos trailers de Kunfu-Panda que encontré en You Tube. Total que a las 8 estabamos vistiendonos para salir y a las ocho y media ya teníamos la prensa y hemos desayunado de nuevo en el Café Madrid unos churros  con chocolate para él y un café para mí. Después hemos recorrido todo el centro de la ciudad y, hoy que hay celebraciones en Málaga por el 127 cumpleaños de Picasso, he querido llevarlo al Museo del genial e inigualable pintor.

Antes de entrar, hemos recorrido la judería y lo he llevabo a ver la gran higuera que, imponente, rellena una de las plazas del entorno del museo. En esa plaza ha sido cuando mi hijo ha descubierto su sombra. Son momentos que no recordamos cuando somos mayores, pero ha sido para él todo un acontecimiento ver como corría y justo a su lado y en diagonal, otro niño en el suelo lo seguía. Después, muy serio se ha parado para ver que ocurría y ha sido cuando ha levanyado los brazos y se ha dado cuenta que era él mismo. Impresionante su cara, su sorpresa y su satisfacción. Desde hoy ya sabe que tiene sombra y eso le ha gustado. Supongo que para él será como no estar sólo. O no lo sé, porque como aún no habla bien, no me puede decir que ha sentido. Pero yo que lo he parido y lo conozco muy bien, sé que le ha gustado. Después hemos entrado al Museo. Me miraban en la puerta extrañados porque yo iba contándole a Victor, con chupete en boca, lo que ibamos a ver. Por un momento me he arrepentido porque pensaba que Victor iba a liarla dentro del museo.

Todo lo contario. Le han encantado los cuadros y muy atentamente escuchaba mis explicaciones sobre lo que estabamos viendo. Hay que ser un genio para que un niño, bastante activo y un poco torbellino, de 2 años y 4 meses permanezca en silencio y disfrute observando un cuadro. Por eso y por otras muchas cualidades Picasso lo es. Curiosamente los cuadros que más le han gustado a mi hijo han sido los de la última etapa, los que pintó Picasso meses antes de dejarnos. Quizás porque son más grandes, quizas por los colores que usó, mucho más llamativos, la cuestión es que en esa sala hemos estado casi media hora mientras el pequeño miraba un cuadro y otro sin abrir la boca. Hemos disfrutado mucho los dos, pero creo que mi hijo mucho más que yo. Después hemos estado en la Plaza de la Merced en la que hoy había actividades para que los niños celebraran el cumpleaños de Picasso y allí hemos participado en terminar un puzzle gigante de un cuadro del malagueño universal y hemos dejado nuestro testimonio para él.

Hoy ha sido una mañana muy significativa para Víctor y muy emocionante para mí. Descubrió su sombra y, lo más importante, ha descubierto a Picasso. Lo llevaré al Museo todas las veces que pueda.

Escándalo

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Estuve en su concierto en Málaga. Impresionante, con una fuerza que eclipsa, Raphael nos regaló dos horas y cuarto de su forma de sr, y de sentir tan especial. Ya no quedan artistas así. Me alegro de haberlo vivido en directo y dejo aquí un tema que no interpretó porque sólo llevaba un piano. La verdad es que no le hace falta mucho más.El sólo llenaba el escenario.

La regla de los tres ochos

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Mañana intensa de trabajo. Llueve. Y el día se presenta cargado de acontecimientos. Pero he sacado 10 minutillos para poder escribir un poco. Ya escribo casi todos los días. Y escribiría mucho más, pero el tiempo es el problema. Anoche conocí a Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional para la Regularización de Horarios y me interesó bastante su conferencia. Vino ayer a Málaga para presentar las conclusiones del II Congreso Nacional y anunciar la celebración del III Congreso. La verdad es que acudí algo escéptica y pensando que este señor iba a soltarnos un rollo aburrido. Y me llevé una gratísima sorpresa (¡tengo que dejar de ser apriorística Mariví!) al comprobar que este señor traía una interesantísima presentación cargada de mensajes prácticos para rentabilizar el tiempo.

Nunca nos paramos a pensar en algunas cosas que dijo anoche Buqueras y es imprescindible hacerlo para perder el menor tiempo posible. Los segundos y minutos que estás dedicando a leer este post son irrecuperables, pasan y no es posible regenerarlos. Además, me enteré de que nuestro país es el país europeo donde menos racionalizamos el tiempo de trabajo y donde los horarios son más largos. Esto lejos de hacernos más productivos y de levantar el país, lo hunde, resulta estéril y demasiado caro. Es decir, trabajamos más horas y somos menos productivos. Y aprendí anoche en su conferencia que hay que aplicar la “regla de los tres ochos”: ocho horas de trabajo, ocho horas para dormir y ocho horas de ocio. ¿Ocho horas de ocio? ¿Ocho horas para dormir? Parecía que me hablaba en chino. 

Y yo observaba muy atentamente la cara del Alcalde, que presidía el acto de Buqueras, para ver su expresión. Porque el Alcalde dedica 19 horas a trabajar y 5 a dormir, incluso sábados y domingos. No es una exageración, es la pura verdad.

Buqueras dijo además que de nada sirven las Leyes de Igualdad ni los Planes de Igualdad en las empresas cuando los horarios laborales no son racionales ni permiten en España la conciliación de la vida familiar y laboral. Y dijo también que en España le damos demasiada importancia al trabajo, que es muy importante sobre todo tenerlo, pero no todo en la vida tiene que girar en torno a él. Me encantó y coincido con Buqueras, su propuesta de libertad de horarios y que cada sector estudie sus propuestas de horarios para que sean lo más racionales posibles.

Y propuso como horario de trabajo más racional, salvando las profesiones que requieren horario especial, incorporarnos a la oficina entre la 7.45 y las 9.00 horas. Parar 45 minutos para comer y acabar entre las tres y las seis de la tarde. A esta hora te permite estar unas horas con los hijos en casa y convivir un poco cada día. Y dijo algo que me preocupó especialmente sobre la educación de los hijos y las consecuencias que tiene el que un niño pase horas sin su madre o su padre con alguien que lo cuide en casa.

En mi caso, al tratarse de una actividad considerada especial no puedo ni siquiera plantearme asumir ese horario racional que impulsa Buqueras, aunque él nos pidió que teníamos que hacerlo para dar ejemplo, al ser los políticos referentes sociales.

Ojalá pudiese aplicarse para todos porque no hay nada que más me duela en este momento que no poder estar más tiempo con mi hijo. Tiempo que sé que no volverá. Momentos irrepetibles que me estoy perdiendo cada día. Espero que mi hijo sepa entender cuando sea un poco más mayor que lo que hago implica mucho tiempo y dedicación. Espero que lo entienda y que sepa perdonarme.

Y terminó Buqueras su intervención comparando el tiempo con el agua para concluir que, el tiempo, es lo más preciado que tenemos y no lo valoramos lo suficiente.Y lleva toda la razón.

Sin palabras

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Si tuviera tiempo me dedicaría a organizar un grupo de voluntarios que ayudasen a las personas que se encuentran enfermas y están en las consultas externas de los hospitales. En concreto lo haría en Carlos Haya, que es el hospital más importante de mi ciudad. Perdón si he sido demasiado directa, pero me he pasado toda la mañana allí con mi padre al que hoy atendían por primera vez en el hospital de día para la primera sesión de quimioterapia. Hay personas que tienen la suerte de ir con algún familiar, pero hay cientos de ellos que están solos esperando que alguna de las señoras (casi todas son mujeres) que están en la antesala de la consulta tengan con ellos algo más que un “espere ahí por favor que ahora le llamamos”.

Y que conste que a nosotros nos han atendido bien, pero he observado y ayudado a varias personas mientras mi padre estaba recibiendo el tratamiento durante más de tres horas. Había muchas personas mayores, solas, desorientadas, dando vueltas con recetas para ser visadas en la mano, agobiadas y algo maredadas porque llevaban cuatro horas en ayunas esperando hacerse alguna prueba. Yo he intentado ayudar a algunas de estas personas mientras esperaba porque me indigna demasiado ver como a personas de 70 y 80 años se les marea, no se les da información adecuada y se les trata con la punta del pie porque están solos allí. Por eso, cuando he terminado de acompañar a la última señora, que venía de un pueblo de Granada, a la oficina de atención al paciente para que visara unas recetas para su marido de 79 años que estaba recibiendo quimioterapia como mi padre, he decidido que cuando me marche de la actividad política me encantaría organizar a un grupo de voluntarios que actuaran de cicerones en estas consultas externas para ayudar a estas personas, que además de estar absolutamente desinformadas, necesitan apoyo porque están.

Creo que primero habría que informar y formar a los voluntarios sobre el funcionamiento del hospital y los protocolos de actuación y, después desde luego, seleccionar a aquellos que tengan buen estado de ánimo, mucha fuerza y una buena dosis de buen humor y de simpatía. Eso es lo que le hace falta al personal que está justo antes de las consultas. Es decir, todas las personas con las que tienes que tratar antes de ver al doctor. No se realmente que categoría profesional tienen, ni si son enfermeras, auxiliares o administrativos. Realmente me da igual. Lo que sí me importa es que estas personas que son las primeras que te atienden al llegar a la consulta y a la que le das el papelito de la cita con el médico, deben de ser algo más amables, más humanas y con más sentido común. Yo comprendo que pueden llevar años haciendo su trabajo e incluso que pueden estar algo quemadas al estar en un lugar que es la primera puerta a la que llegan todos los enfermos. Y mientras espero, reflexiono en lo poco que cuesta escuchar, sonreir e incluso dar un apretón en las manos cuando la persona que está delante tuya te lo está pidiendo a gritos.

Por eso mismo pienso que igual de importante que la atención que te de el doctor, debe ser el trato que recibas cuando vas a una cita a la consulta de oncología, por ejemplo, sabiendo que tienes un cáncer, a una cita que te han dado hace tres meses. Y hay que tener mucho tacto para decirle a una persona de más de 70 años que no puede pasar a consulta porque no aparece su historia clínica. A esa señora casi le da un infarto. Venía con su esposo, también enfermo y le han dado la noticia después de estar esperando 4 meses una cita con cirujía digestiva. Salió y no había nadie que la calmara, ni nadie que le dijese donde podía ir a exigir que le diesen una copia de su historia clínica. Su cara de deseperación me alarmó demasiado y primero me dejó sin palabras. Después me acerqué para ayudarla. Esperaba el resultado de una prueba para saber si tenía cancer o no. Al final, ha aparecido su historia. Menos mal.

Por eso he llegado a la conclusión que hay que articular un grupo de personas que, voluntariamente, lleven a cabo esta labor que pienso que es de las más útiles que se pueden hacer por alguien.

Igual que he dicho lo que no me ha gustado quiero agradecer también especialmente a Maria Luisa, que es la enfermera del hospital de día que ha atendido a mi padre, su fuerza, su tesón, su entrega, su simpatía y su profesionalidad. Ha conseguido animar a mi padre, que hoy cumplía años, mientras recibía la quimio. Y cuando he entrado a recogerlo tenía otra expresión diferente a la que tenía cuando entró tres horas antes. Ella jaleaba a mi padre con su cumple mientras le decía que mirara a Paco, que tiene lo mismo que él y su misma edad y se está recuperando del cáncer. Gracias Maria Luisa por darle hoy ese regalo a mi padre.

En un hueco he subido a visitar al ángel de los polos de limón. Y me ha alegrado el día. Está espectacularmente recuperada. Casi un milagro. Entonces, al salir, he pensado en algo que me dijo alguien a quien tengo un gran afecto. Cuando se tiene ganas de vivir y se lucha es muy difícil dejar de estar aquí.

Vuelve Barrio Sésamo

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A primera hora de la mañana y justo antes de comenzar a trabajar, escuché en Cadena Dial la gran noticia del día: vuelve Barrio Sésamo. Una sensación de alivio me recorrió de arriba a abajo. Hace unos días, pensando la gran cantidad de películas que mi hijo Victor (tiene 2 años y 4 meses) es capaz de devorar, hice una parada en el archivo de mi memoria para buscar que era lo que yo recordaba haber visto por primera vez. Heidi y Mazinger Z me encantaban. Pero sin duda, lo que tengo más grabado en mi recuerdo es Barrio Sésamo que se estrenó en 1979, cuando yo tenía sólo 8 añitos. La Gallina Caponata y esa magnífina Enma Cohen, el caracol Perezgil y Adela (Cochita Goyanes), son personajes que me acompañaron durante muchísimas tardes antes de sentarme para hacer los deberes. Volvíamos del cole y delante de la tele, con un bocadillo de mortadela unos días, de salchichón otros, me reía, cantaba y bailaba “pintar sin parar” o “Soy Ana”. Aún recuerdo perfectamente las letras de las canciones. Era siempre en casa de mi abuela Carmela, porque pasábamos casi toda la semana porque mi mamá estaba trabajando. Cuando acababa Barrio Sésamo, mi abuelo Cristóbal apagaba la tele y nos dirigía hacia el cuarto de los juguetes y en esa mesa camilla que instaló en medio de la pequeña habitación, nos acomododaba a mí y a mi hermana Carmen para hacer los deberes.

Más tarde se incorporaron Espinete, Chema, Julián y Don Pimpón, ese extraño ser que nunca supimos descifrar a qué especie pertenecía. Yo era ya un poco más mayor pero seguía enganchada a “la Cometa Blanca” en la que intercalaban episodios de Barrio Sésamo. Y disfruté mucho porque era uno de los pocos momentos en el día en el que no tocaba pensar en nada más que en saber como se encontraba Espinete. Ya en 1988, con 17 años tenía otras preferencias, pero mis dos hermanas pequeñas siguieron enganchadas a “Los mundos de Yupi”, que crei que fue más cutre y menos carismático que Barrio Sésamo.

Ahora mi hijo va a poder disfrutar de nuevo, como lo hice yo, de Epi y Blas, de Caponata y Espinete y eso me hace feliz porque las reflexiones y los pensamientos que transmitieron me hacían sentirme a gusto cuando era niña. Enhorabuena a Televisión Española por permitir que los niños de ahora disfruten como lo hicimos los niños de ayer.