Legalizar la prostitución

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Ayer la Ministra Aído presentó los objetivos del Plan integral contra la trata con fines sexuales. Y hoy, aunque en líneas muy generales, he leído muy temprano cuáles son esos objetivos concretos. Llevo diez años trabajando en este asunto desde el ámbito municipal y he participado en cientos de conferencias, seminarios y comisiones a nivel autonómico y estatal. En Málaga, es estos últimos años ha aumentado considerablemente el número de mujeres que ejerce la prostitución en la calle. Esto me parece la mayor vulneración de los Derechos Humanos que se produce en este momento en las calles de nuestras ciudades y de nuestros polígonos industriales.

Desde mi responsabilidad ya hemos sensibilizado a la ciudadanía sobre esta grave vulneración, que es el primer objetivo del plan de la Ministra. En cuanto al segundo, me parece muy acertado que se trabaje el problema desde el origen y que se fijen políticas activas de cooperación con las que combatir las causas que tienen que ver con el hambre, la miseria y la guerra en muchos países de origen de muchas mujeres, niños y niñas que llegan a España. Esto debe hacerse fundamentalmente desde el ámbito estatal, aunque desde otros ámbitos pongamos pequeños granitos de arena financiando y haciendo posible programas para erradicar la feminización de la pobreza en algunos paises a través de las convocatorias de cooperación al desarrollo. En tercer lugar, la Ministra propone  garantías jurídicas y condiciones suficientes para que las víctimas se sientan seguras y denuncien. En este momento una mujer que denuncie a sus “jefes” tiene posibilidad de obtener la documentación española, pero no existe ningún mecanismo para su protección. Desde el Ayuntamiento de Málaga ofrecemos un lugar seguro paraque puedan vivir, además de un itinerario personalizado de formación para que puedan acceder a un empleo normalizado. Por eso, celebro que el Gobierno ahora vaya a poner en marcha esos mecanismos de protección que son básicos para que una mujer de el paso de denunciar sin que su vida corra peligro. Y como cuarto objetivo, se propone la Ministra la participación de 11 Ministerios, ong´s y las Comunidades Autónomas. Pero, ¡ay! le faltó a la Ministra incluir a los Ayuntamientos, que son los que realmente y desde hace años, estamos tratando de apoyar a estas mujeres que son machacadas todos los días delante de nuestras narices en las calles de nuestras ciudades. Aquí ya tenemos coordinación con las ong´s, en concreto con Mujer Emancipada y Médicos del Mundo.

Y desde el Ayuntamiento de Málaga y en coordinación con la Juna de Andalucía, que ha financiado parte del proyecto, hemos hecho posible gracias a una propuesta de la Asociación Mujer Emancipada, un centro Café Calor para que las mujeres que están en la calle tantas horas, casi todas ellas obligadas, tengan un lugar para descansar, sentarse unos minutos y comer algo. Al lado, en un módulo adjunto, tenemos un equipo de psicólogas para que aquella mujer que necesite hablar y quiera dejar de ser esclava de las mafias tenga como hacerlo. Está dando muy buenos resultados. Celebro que la Ministra quiera ahora participar en estas buenas prácticas pero lamento que, una vez más, excluya a los Ayuntamientos.

Y de fondo, el toro que nadie se atreve a coger por los cuernos: la legalización de la práctica de la prostitución es una asignatura pendiente en nuestro país. Soy defensora y partidaria de la legalización porque creo que es la única manera de acabar con las mafias para proteger de ésta manera a miles de mujeres que en nuestro país tienen vulnerados sus Derechos Humanos. De esta manera aquellas que voluntariamente quieran ejercer la prostitución podrían hacerlo con unas garantías sanitarias y sociales cubiertas y aquellas, que son la mayoría en este momento, que están amenazadas y obligadas a vender su cuerpo dejaran de estarlo. En Alemania han sido valientes y desde el 1 de Enero de 2002 está legalizada la prostitución y es considerada una actividad laboral más, permitiéndose los contratos a hombres y a mujerees, acogiéndose a la Seguridad Social, gozando de asistencia médica y pensión por jubilación. En Grecia, las mujeres y los hombres que ejercen la prostitución deben inscribirse en un registro y son sometidos regularmente a exámenes mádicos que los autorizan oficialmente a ejercer el oficio que han elegido. Y en Holanda es suficiente haber cumplido los 18 años y residir en el país para poder ejercer las prostitución que es considerada una profesión más.

Creo que la legalización puede ser el primer paso hacia el abolicionismo. Y pienso que no es contradictorio, aunque se presenten como corrientes enfrentadas. Y me explico. Comparto las manifestaciones de Rosa María Fernández Sansa, Presidenta del Lobby de Dones de Catalunya que dice que se ha de acabar progresivamente con la cultura de la prostitución porque es una cultura de dominio y de privilegio para los prostituidores, así como de discriminación y violencia. Yo defiendo que para poder combatir estas actitudes hay que legalizar primero la actividad para acabar con las mafias que dominan a estas mujeres y a cada vez más hombres en nuestro país.  El Parlamento Europeo estima que 100.000 personas al año caen en redes de los traficantes de personas en todo el territorio de la Unión y el Fondo de Población de Naciones unidas cifra en 4.000.000 el número de mujeres y niñas vendidas cada año en el mercado mundial de la prostitución. Y España ocupa un lugar destacado, desgraciadamente, en el primer informe que ha realizado la Oficina sobre Droga y Delito de la ONU en el que se afirma que en el estado Español todos los días alrededor de 1.500.000 hombres ejercen de prostituidores. Creo que todo esto pone de manifiesto que de una vez por todas, y sin quitarle valor al Plan de la Ministra Aído, nuestro país debe abordar de manera urgente cambios legislativos sobre la prostitución, que desde mi punto de vista deben pasar por el camino hacia la legalización.

Con mi experiencia en la ciudad de Málaga y en mis encuentros algunas noches que he salido con la Unidad de Calle para conocer en vivo y en directo los problemas de las mujeres y los hombres que están en la calle  y ofrecerles directamente una salida a sus vidas,  me he encontrado con algunas que me han dicho directamente que aunque tuviesen otro trabajo, ellas seguirían estando un rato ahí, en ese lugar, por las noches porque quieren hacerlo. Y también he estado con otras muchas, la mayoría, que me han confesado que vinieron a Málaga, pagando a plazos 3.000 euros por su billete con una semana de hotel incluido en el precio, hotel cuya direccion no existía en el callejero malagueño, y que en 24 horas fueron literalmente  obligadas a estar 10 horas en la calle para vender su cuerpo, durmiendo en un sótano  con otras más de diferentes países, con un bocadillo y un zumo como único sustento diario.

Otras  llorando a escondidas, me contaron que habían perdido la virginidad en las calles de un polígono industrial de la ciudad. Yo a todas les pregunto que por qué aguantan todo eso y ellas, asustadas, me dicen que deben pagar su cuenta del viaje y que sus “jefes” saben como localizar a sus familias, que muy lejos de aquí creen que ellas están trabajando en bares, en el servicio doméstico o ciudando a niños y a personas mayores para enviar algo de dinero desde España. Esta es la pura y dura realidad,  y por eso defiendo que hay que acabar con las mafias que trafican con las personas, legalizando esta profesión para que, quien voluntariamente quiera ejercerla, lo haga con todas todas las garantías jurídicas, sanitarias y sociales. Sólo así sacaremos de la nueva esclavitud del siglo XXI a miles de personas que están obligadas a ejercer la prostitucion es este momento en nuestro país.

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5 comentarios en “Legalizar la prostitución

  1. Estoy contigo, también creo que se debería legalizar. Pero no creo que eso salvara a nadie de nada. La economía sumergida se ha dado siempre y se dará, y más en temas como estos, por lo que seguiría todo igual que antes.

  2. Maria Luisa

    Tengo mis dudas al respeto de la legalización,por una parte se controlaria más y daria la oportunidad de facilitar unas condiciones dignas a este sector,pero por otro lado se da manga ancha a lo que mis principios llama inmoral. Cuando he estado en Amsterdam,lo primero que pense es ‘No me gustaria criar a mis hijos en este ambiente’.
    Por mucho que nos cueste admitirlo,no todas las mujeres que se dedican a la prostitución,hablo en nuestro país,lo hacen obligadas,he visto algunos reportajes y hay muchas que no estarian dispuestas a trabajar en otra cosa. Y por otro lado tenemos una cultura que siempre,de una forma no reconocida ,ha tolerado la prostitución y ha trasmitido de padres a hijos esta costumbre y este valor meramente sexual de la mujeres. Esto es muy dificil de solucionar,pasa por una educación carente de valores que esta bien arraigada en nuestra sociedad.
    Me duele tambien que se justifique,por la pobreza,la prostitucion,no hablo del caso de otros paises,pero hay muchas mujeres que sacan adelante a su familia,que viven en situaciones muy precarias y sin embargo se dedican a limpiar en domicilios,a la la recolecta..y a tantos otros trabajos que no las convierten en meros objetos sexuales.Y son mujeres que tambien no estan de un modo legal en nuestro pais,pero luchan desde otro lado.
    La conclusion es que hay una gran demanda,es un negocio que funciona dando muchos beneficios y por muchas leyes que se dicten y por muchas campañas que quieran ridiculizar a este tipo de cliente,hablamos de un comportamiento animal impulsivo del hombre que esta por encima de cualquier razón logica y que acompaña al ser humano desde los principios de la vida en sociedad.

  3. Hola Mariví, me alegro de encontrar alguna responsable política que se haya dignado a aproximarse a la realidad de estas personas. Aunque el acercamiento haya sido parcial, limitado y mediatizado por una ONG ya es un PRIMER PASO.

    Como su colega de partido, Dña ESPERANZA AGUIRRE, muchos dentro del PP apostamos por una legalización. No tanto en el sentido de que así podría desaparecer como que se podría “luchar mejor contra las mafias” o “evitar que quienes ejercen la prostitución sean explotadas”. Por mi conocimiento de esta realidad, desde los luego los Ayuntamientos juegan un papel de primer orden a la hora de conseguir estas metas.

    Sé que en Málaga se ha elaborado una ordenaza en la que han participado diversos agentes sociales para regular de alguna manera este fenómeno. Se contó con asociaciones de empresarios, de vecinos, técnicos municipales, asesores jurídicos, trabajadores sociales… todo eso está muy bien, me alegra que los poderes públicos cuenten con diferentes perspectivas a la hora de establecer cualquier normativa. ¿Pero qué hay de nosotros, concejala? ¿Por qué nunca se considera la oponión de los afectados, de las prostitutas y sus clientes?

    A fin de que pueda acceder a este novedoso punto de vista, que sin duda complementará su conocimiento sobre la prostitución, quiero invitarla a mi blog: http://barriorojo-esl.blogspot.com/

    Un saludo y espero que sigamos en contacto

    Mi email:
    defensadelaprostitucion@gmail.com

  4. Amazona

    Hola:

    Soy una mujer que lleva ejerciendo la prostitución libremente desde hace años. Tanto en la calle, como en pisos cutrecillos, como en casas de semilujo.

    Me parece importante dejar claro que no sólo existe la prostitución forzada, sino que también existe la prostitución libre, y que somos mayoría. Digan lo que digan los abolicionistas.

    El único motivo por el que la sociedad desea acabar con la prostitución, no con la exclavitud sexual, sino con cualquier tipo de prostitución, es porque consideran que es inmoral que una mujer practique sexo con tantos hombres.

    Seamos realistas, lo que realmente les ofende es que vivamos libremente nuestra sexualidad y la utilicemos como medio para conseguir un sueldo.

    • Amazona tiene toda la razón, y la prueba está en el comentario de Maria Luisa: Lo que no se tolera es que haya mujeres promiscuas y que ganen dinero con ello. Para negar esa realidad, se las tacha de “inmorales” o, en los casos más leves, se las trata con la condescendencia de “pobrecitas, es que están obligadas”.

      Si de verdad se pretendiese terminar con la esclavitud, se perseguiría a las mafias, pocas o muchas, que haya. Pero no se retiraría de la calle/piso a las prostitutas que libremente quisieran dedicarse a eso.

      Lo que hay que reconocer es que desde siempre, la moral impuesta a la mujer ha sido una manera directa de controlar su sexualidad, e indirectamente, un freno a la sexualidad del hombre (Si ninguna mujer quiere sexo, ningún hombre tendrá sexo). De ahí que muchas mujeres argumenten que el sexo fácil y la prostitución “rompen matrimonios”, o se nos ha cargado con la responsabilidad de decir: “No”.

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